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Escrito por Helena Lozano Galarza y Engelbert L. Valpeoz    PDF Imprimir E-mail
México sobre la sombra de la tragedia, otra vez.
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“HOY RECORDAMOS A Juan Camilo Mouriño a tres años de su partida, un ser humano que trabajó en la construcción de un México mejor”, escribió el pasado 4 de noviembre en su cuen­ta de Twitter el entonces secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, sin imaginar que siete días después correría una suerte parecida a la de su antecesor en el cargo y amigo: perde­ría la vida en un helicóptero.

Blake Mora, el cuarto secretario de Gobernación en ocupar el cargo durante el sexenio del presidente de México, Felipe Cal­derón, y el segundo en perder la vida en un percance aéreo, se dirigía en la mañana del 11 de noviembre a la inauguración de la Sexta Asamblea de la Asociación Mexicana de Impartido­res de Justicia en el World Trade Center de la ciudad de Cuerna­vaca, cuando el Eurocopter AS332 L1 Súper Puma en el que viajaba se desplomó en el cerro del Ayaqueme, ubicado en el municipio de Chalco, Estado de México.

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José Francisco Blake Mora (1966-2011)

En el helicóptero, propiedad del Estado Mayor Presidencial, fallecieron también Felipe Zamora, subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos; José Alfredo García Medina, director general de Comunicación Social; Diana Ayton Sán­chez, secretaria técnica de la oficina del Secretario; el mayor René de León Zapien; los tenientes Felipe Cortés y Pedro Ra­món Escobar; y el sargento Jorge Luis Juárez Gómez.

En México no existe un protocolo o la legislación necesaria que impida que varios altos funcionarios del gobierno viajen en el mismo vehículo. Tal protocolo asegura, en otros países, que se conserve la integridad del gobierno en todo momento y ante circunstancias adversas.

Las causas exactas del accidente son aún desconocidas, sin embargo, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Trans­portes, Dionisio Pérez Jácome, informó durante una conferencia de prensa que un banco de nubes puede haber sido la causa por la que el piloto, quien seguía una ruta visual de manera normal, buscó una trayecto alternativo para esquivar la neblina y conti­nuar su camino a Cuernavaca. Al respecto, Calderón afirmó que en efecto las condiciones de nubosidad que se presentaron alre­dedor de las nueve de la mañana en el trayecto de la ciudad de México a Cuernavaca hacen pensar en la probabilidad de un accidente, no obstante, “las investigaciones serán minuciosas para conocer con precisión las causas de este lamentable he­cho, será exhaustiva y contemplará todas las evidencias e indi­cios disponibles”, afirmó. En tanto, la SCT informó que las aeronaves de este tipo no cuentan con cajas negras y que ya ha pedido la colaboración de la empresa fabricante, Eurocopter, así como a expertos de Estados Unidos y Francia para que brin­den apoyo a México con su personal mejor calificado.

El 12 de noviembre a las cuatro de la tarde, los tres niveles de gobierno, la clase política mexicana, el cuerpo diplomático, empresarios, medios de comunicación, familiares y amigos se dieron cita en el Campo Militar Marte para despedir al Secreta­rio de Gobernación, a sus colaboradores y a los miembros de la Fuerza Aérea. “Hoy despedimos a José Francisco Blake Mora, uno de mis más cercanos colaboradores y amigo entrañable. Con su inesperada partida nuestro país pierde a un gran ser hu­mano, a un servidor público ejemplar y a un político excepcio­nal”, aseguró el presidente Calderón.

Mvd6119019De acuerdo con CNN México: “Calderón tocó varias veces el féretro de Blake mientras montaba la guardia con la cabeza baja; a su lado estaba su esposa, Margarita Zavala y Juan Silva Meza, presidente de la Suprema Corte de Justicia. Del lado iz­quierdo, los presidentes del Congreso mexicano. Al terminar la guardia, Margarita tomó la mano de Calderón mientras cami­naban hacia donde se encontraba el gabinete”.

José Francisco Blake Mora, de 45 años de edad, fue un activo militante panista y amigo cercano de Felipe Calderón por quien fue nombrado como secretario de Gobernación en julio de 2010 tras la renuncia de Fernando Gómez Mont. Nació en Tijuana, Baja California, el 22 de mayo de 1966. Estudió leyes en la Uni­versidad Autónoma de Baja California (UABC) y realizó estudios en Planeación Estratégica y Políticas Públicas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

A los 29 años de edad, fue Regidor del Ayuntamiento de Ti­juana de 1995 hasta 1998. Del 2000 al 2003 participó en la LVIII Legislatura como Diputado Federal por el V Distrito Electoral Federal de Baja California, y en 2004 fue Diputado en el Con­greso del Estado, donde permaneció hasta 2007, año en el que fue nombrado Secretario General del Gobierno de Baja Califor­nia. El 14 de julio del 2010 asumió el puesto de Secretario de Gobernación, cargo en el que reconoció como prioritaria la lu­cha contra el crimen organizado y la tarea de recuperación y fortalecimiento de la seguridad nacional mediante el trabajo coordinado entre gobernadores, alcaldes y ciudadanos.

Fue un firme defensor de la política del presidente Calderón en la lucha contra el narcotráfico y tomó un papel activo en la misma, desplazándose a diversos puntos del país para coordi­nar actividades. A pesar de su labor constante, siempre mantu­vo un perfil discreto y no otorgaba entrevistas exclusivas a los medios de comunicación.

Tras su muerte, sus labores serán temporalmente asumidas por el subsecretario de gobierno Juan Marcos Gutiérrez hasta que el presidente de México nombre a un nuevo Secretario. Mientras tanto, dejó pendiente la coordinación de operativos anticrimen, el diálogo con ciudadanos y el impulso en el Congreso de dos iniciativas que son consideradas clave para el gobierno federal: el proyecto de Reforma Política y la Ley de Seguridad Nacional. La primera supone puntos como las candidaturas independientes, la legislatura ciudadana y la consulta popular, mientras que la segunda, que ya fue aprobada por el Senado y está en la Cámara de Diputados, tiene puntos claves como el facultar al poder Eje­cutivo para que disponga de las Fuerzas Armadas para hacer frente y prevenir conflictos que amenacen con la estabilidad del país e intervenir comunicaciones privadas.

Las circunstancias de la muerte de Blake Mora recuerdan aquellas de un suceso similar en el que falleció, a los 36 años de edad, Juan Camilo Mouriño, mano derecha del presidente Felipe Calderón desde su campaña electoral de 2006, el 4 de noviembre de 2008 a bordo de un avión ligero Learjet 45 que se estrelló en la avenida Reforma, de la ciudad de México, cuan­do regresaba de San Luis Potosí, por motivos que hasta ahora no han sido suficientemente esclarecidos. Entonces el inciden­te se atribuyó a errores humanos del piloto y los controladores aéreos. Junto a él viajaban sus más cercanos colaboradores, en­tre los cuales se encontraba un actor clave de la lucha contra el crimen organizado, el ex titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos.

Las similitudes entre ambos accidentes en el que perdieron la vida actores políticos directamente involucrados en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, han dado lugar a una polémica que ha crecido en las últimas horas entre la opi­nión pública y los medios de comunicación buscando esclarecer lo sucedido en ambos casos, a fin de conocer la verdad con todo detalle, acotando el paso a especulaciones fundadas que apunten hacia motivos políticos o de violencia incontrolada.

El domingo 13 de noviembre, en una entrevista con El Informador.com.mx, el analísta político y periodista Jorge Zepeda Patterson, señala: “Corre la mala fortuna de Calderón, las coincidencias con la desaparición antes de Camilo Mouriño; y si nos remontamos al caso del secretario de Seguridad Pública del gobierno de [Vicente] Fox, Ramón Martín Huerta, parecerían de­masiadas coincidencias, considerando que los tres tenían que ver con la seguridad pública en este país, en este contexto de guerra abierta contra el narcotráfico”.

En otra entrevista, esta vez con el diario El Universal, Hiram Fernándo Escobar, hermano del teniente Pedro Ramón Esco­bar Becerra, quien viajaba en el mismo helicóptero que el Secretario, señaló que había presentado fallas desde el miér­coles anterior al incidente: “¿Cómo es posible que el día del accidente usaran el mismo helicóptero que ya presentaba fa­llas? Mi hermano me lo dijo el miércoles. Ese helicóptero no está bien; y venía fallando de regreso de Colima”, señaló.

Las investigaciones seguirán hasta determinar los motivos exactos que llevaron a la muerte de Blake Mora y sus colabora­dores cercanos. Esperemos que estas se realicen con toda mi­nuciosidad, como se ha prometido, y que no se dejen de explorar todas las hipótesis posibles hasta encontrar la verdad, por el bien del país.

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Los vacíos que quedan atrás

El 14 julio de 2010, el presidente Felipe Calderón nombró a José Francisco Blake Mora como secretario de Gobernación tras la renuncia de Fernando Gómez-Mont Urueta. A pesar de que su carrera política se centraba en los cargos públicos en Baja California es, al parecer, debido a su antecedente en el combate contra el cartel de Tijuana, que el Presidente lo llamó a “encarar con responsa­bilidad y compromiso la lucha en contra del crimen organizado y por la seguridad pública, así como tomar parte activa en el diálogo que he propuesto a fin de fortalecer la Estrategia Nacional de Seguridad”.

A pesar de las duras críticas, algunas acer­tadas, realizadas a la política del presidente Calderón en lo que se ha dado en llamar la “guerra contra el narcotráfico”, el secreta­rio Blake tomó seriamente la encomienda y apoyó con decisión y firmeza la ruta trazada por el mandatario.

Además de la complicada tarea de coordi­nar los esfuerzos federales en esta lucha, el Presidente también lo hizo responsable por “promover e instrumentar la seguridad de­mocrática como política de Estado, producto del acuerdo entre todas las fuerzas políticas; y generar los consensos y acuerdos nece­sarios en torno a la participación y el diseño institucional”. Así, Blake Mora jugó un papel instrumental en la elaboración de la iniciativa para la reforma política y el proyecto para la Ley de Seguridad Nacional.

En un sistema institucional y con las provi­siones otorgadas por la ley mexicana, habrá alguien que ocupe el puesto de secretario de Gobernación, a quien se le encomendarán las mismas tareas. México seguirá su marcha y la herida gubernamental sanará de una u otra manera... quizás. –Engelbert L. Valpeoz