Síguenos en twitticon
Escrito por Bruno H. Piché    PDF Imprimir E-mail
En Conversación Con Marcelo Ebrard Casaubon
Usar puntuación: / 6
MaloBueno 
AddThis Social Bookmark Button
En Conversación Con Marcelo Ebrard Casaubon | Mexico

El actual jefe de Gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard Casaubon es, a la fecha, una de las figuras públicas más relevantes y con un importante potencial para cambiar el rumbo de la política nacional. Sin descuidar las tareas que le impone gobernar a la ciudad de México, que por sus dimensiones y demografía puede ser considerada una ciudad-estado en sí misma, Ebrard Casaubon trabaja ya de manera puntual en su próximo proyecto político: convertirse en el candidato presidencial de una izquierda que, en sus propias palabras, necesita lo mismo unidad que ponerse al día de los grandes cambios y problemas mundiales. Su rival natural en esta aventura es Andrés Manuel López Obrador, por lo que cada movimiento de Ebrard en el gran tablero de la política nacional debe tener un componente que responda a una estrategia de gran calado.

ebrard5Quizá por ello Ebrard hace énfasis en la necesidad de cambio, en la urgencia de discutir y debatir qué prioridades y qué rutas son necesarias para que México pueda crecer, no sólo en el ámbito económico, sino también educativo, en su capacidad de innovar, de mejorar la distribución del ingre­so; factores todos ellos que Ebrard considera estrechamente vinculados. Para llegar a la candidatura, el actual jefe de Gobierno de la ciudad de México ha convocado, a través de iniciativas como “Fundación Equipo, Equidad y Progreso” o “Demócratas de Izquierda”, a diversos sectores con el propósito último de crear una gran coalición ciudadana. El reto es doble: mantener unida a la izquierda frente al embate de los otros grandes partidos políticos, así como ofrecer una agenda de cambio que corresponda con la deteriorada si­tuación en que se halla el país en los frentes político, económico, de seguridad, de bienestar social y de desarrollo humano. Marcelo Ebrard Casaubon es egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales de El Colegio de México y cuenta con estudios de posgrado en Francia. En su trayectoria política ha ocupado desde modestos cargos, por ejemplo en el Programa de Renovación Habitacional Popular a raíz del terremoto que sacudió a la ciudad de México en 1985, hasta las secretarías de Gobierno (a los 33 años), Seguridad Pública y Desarrollo Social del gobierno de la ciudad de México. En 2005, luego de competir y ganar en las urnas, en diciembre de ese mismo año asume la responsabilidad de ser el nuevo Jefe de Gobierno de una de las ciudades más complejas, desafiantes, pero también más vibran­tes del mundo. Por sus logros, en diciembre de 2010 la Fundación City Mayors lo nombró el mejor Alcalde del Mundo. Marcelo Ebrard Casaubon recibió en su despacho del Ayunta­miento a NEWSWEEK en español para conversar con nuestro director editorial y abordar los principales retos que tiene por delante la ciudad de México, así como para exponer, de manera ponderada e informada, su visión de México como país y los principales puntos sobre los cuales habrá de buscar la candidatura de su partido, el Partido de la Revolución Democrática, a la presidencia de la república. Extractos:

BRUNO H. PICHE: Siendo un político joven, tu trayectoria es larga. ¿Cuántos años has estado involucrado en la política de la ciudad?

MARCELO EBRARD CASAUBON: Pues de 1985 para acá. Des­de el sismo, serían 25, 26 años. Aunque no todo el tiempo he estado en el gobierno de la ciudad de México, también fui diputado.

Incluso subsecretario de Relaciones Exteriores

Por cuarenta y dos días para ser exactos.

Dime Marcelo, con toda la experiencia práctica, de diseño y eje­cución de política pública en el ámbito urbano, ¿qué hay que no sepas de la ciudad?

Debe haber muchas cosas en la ciudad que no conozca, puede ser, pero digamos que todos los problemas de la ciudad, sus servicios, las organizaciones, su historia reciente, pues sí me es muy familiar por ese largo tiempo que además ha estado en crisis. El sismo fue una gran crisis de la ciudad, luego vino la crisis ambiental en que nos tocó hacer la Ley General de Equilibrio Ecológico y participar en el diseño de todas las medidas que no se habían tomado, el Hoy No Circula, el programa de Verificación. Y luego el diseñar o pen­sar una visión de la ciudad hacia el futuro, hacia dónde debería de ir la ciudad. Entonces, te estoy hablando de un problema de cono­cimientos que es a la vez un problema de experiencia, porque los conocimientos por sí solos no te dicen cómo es la realidad.

Claro. En ese sentido, ¿qué problemas o qué principales desafíos tiene la ciudad en el corto y mediano plazo? Te doy un ejemplo, yo sé que hay muchos, y tú me dirás los que consideres en escala de importancia, pero en primera instancia estaría el de seguri­dad, quizás, y que preocupa a la ciudadanía, a la gente que vivi­mos en está ciudad. ¿Hay un riesgo de que la ciudad se vuelva plaza de narcos? Es sólo un ejemplo de tantos.

ebrard2Bueno, déjame decirte los retos cómo los veo, los retos estratégicos de la ciudad. De corto plazo y un poco más allá, no sólo los inme­diatos. Mira, la ciudad tiene, yo diría, su gran reto de hoy, que es pasar a ser una economía con más cimientos, y es un reto para la ciudad y para el país, ¿qué quiere decir eso? Quiere decir no esperar en las próximas décadas un crecimiento suficiente en Es­tados Unidos como para garantizar mediante eso un incremento o una mejora sustantiva en la prosperidad del país. Por otro lado, el petróleo va a la baja, nuestro pico fue 2004 y ahora estamos clara­mente hacia abajo, me refiero a producción; entonces la pregunta es: ¿Cómo le vamos a hacer para generar la riqueza que necesita­mos, además con una población que va a empezar a envejecer? Tenemos que acelerar el cambio en la ciudad hacia una economía de conocimiento, hoy somos una economía de servicios. ¿Qué es una economía de conocimiento? Es una pregunta vinculada a cuál es tu capacidad de innovación, cuál es tu capacidad de desarrollo tecnológico y de vinculación de todo ello con el merca­do. Esto puede sonar muy teórico pero es estratégico para la ciu­dad, yo diría que es el reto número uno. Ahora, vinculado a eso, tu segundo gran reto, ¿cuál es, y que, además, va de la mano? Es la calidad, cobertura y naturaleza de tu oferta y tu sistema edu­cativo. Pasando por este aspecto, está el problema respecto a la distribución del ingreso, que a su vez está muy relacionada con lo que te acabo de decir, pero con otras medidas que escaparían al ámbito exclusivo de la ciudad. Entonces digamos que tu segunda gran prioridad debe ser que, en paralelo, tu distribución mejore sistemáticamente, cosa que no ha ocurrido porque muchas de las decisiones que hay que tomar no las podemos tomar nosotros, o sea, la ciudad va a depender en ese sentido de una política nacio­nal. Tercero, su supervivencia: ¿de qué depende la supervivencia de la ciudad? De tres factores, no me quiero poner catastrofista, pero hay que atender estas tres cosas. La primera: preparar lo me­jor posible a la ciudad frente a un posible sismo; segundo, frenar el cambio climático, si es que podemos, a nivel global, y si no, pues de todas formas tomar las medidas de adaptación que tenemos que asumir y, tercero, el suministro de agua y tu manejo de las zo­nas de conservación. De eso depende el futuro de la ciudad y por eso hay que empezar a resolverlo. Por último, un asunto esencial: ¿cómo formas una comunidad? Una comunidad la puedes formar siempre y cuando tengas una expansión de libertades y derechos, y siempre y cuando tu espacio público tenga la calidad necesaria y tengas otra forma de vivir la ciudad, o sea, la forma en la que vivi­mos en la ciudad está cambiando, lo que pasa es que son procesos inadvertidos, no son espectaculares, son cosas que se viven en tu cuadra, que aspiran a mejorar la vida cotidiana. De regreso al tema que me decías, la seguridad es un producto, un poco como lo que decía Tocqueville: el orden es el resultado del consentimiento y de otras cosas, pero esencialmente, del consentimiento y de la apli­cación de la ley. Entonces hay dos formas, creo yo, de ver el tema de seguridad como un resultado. Una forma, por ejemplo, es use­mos la fuerza sin límite con tal de disciplinar, erradicar o eliminar cualquier riesgo de seguridad.

Fórmula que aplicada desde el ámbito federal hemos visto que no funciona muy bien que digamos.

Bueno, dejémoslo en que es un acercamiento en particular, ¿no? Nosotros hemos seguido otro: por supuesto debes tener una po­licía cada vez mejor entrenada, tienes que tener capacidad de investigación, un seguimiento diario, una disciplina muy grande respecto a lo que está ocurriendo en seguridad, usar las nuevas tecnologías; de hecho, hoy la ciudad va a tener ya 11 mil cámaras, no digo que sea una panacea, no la hay, pero son pasos concretos que dan resultados. Todo eso hay que hacerlo, reclutamos jóvenes ahora con preparatoria, tenemos mucho mejores servicios peri­ciales, creo yo, en fin, pero eso no es suficiente. Entonces, ¿cuál es la explicación de que la ciudad no tenga problemas de seguridad más allá de lo circunstancial? Unos dicen: “Pues es que no estás en la frontera norte”, pero bueno, a los alrededores, no lejos del área metropolitana, ya sabes lo que está pasando. Entonces el asunto de la seguridad tiene mucho que ver con el grado de desarrollo humano, la cobertura que tengas de tu sistema de bienestar so­cial, quién se siente fuera; por ejemplo, uno de los [puntos] más exitosos aquí ha sido becar a 200 mil jóvenes, apoyarlos econó­micamente, porque en cinco años 120 mil jóvenes a los que se ha apoyado van a terminar sus estudios, es decir, los incluiste, y eso es bueno. Entonces tenemos un sistema de bienestar social bastante grande, no digo que perfecto, pero que se puede hacer extensivo al resto del país. También hemos promovido una política de liberta­des y derechos que va construyendo una comunidad, a veces son temas polémicos, pero a la postre, lo que creas es una comunidad, creas normas de tolerancia, creas…

ebrard3

¿Una agenda de diversidad e inclusión?

La agenda de diversidad, desde luego, la no interrupción del em­barazo, la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, hay mu­chísimas iniciativas que hemos tomado en ese sentido. Entonces creo que eso es lo que te explica la situación actual. Respecto al riesgo que tú señalas, por supuesto que es un riesgo siempre pre­sente, es nuestra preocupación todos los días. ¿Qué medidas es­tamos tomando? Bueno, primero investigar todos los homicidios que vemos vinculados con actividades de este tipo, de individuos vinculados al crimen organizado. Se han detenido en la ciudad de México a gente de Guerrero, ahora del Edomex, de varias en­tidades, [y] si tú no tomas medidas, pues al rato van a hacer lo mismo aquí; fue el caso de la familia que tuvimos en Tlalpan, tú recordarás, se detuvo a los responsables directos de esto y así su­cesivamente. Está también el caso de una pizzería en Coyoacán y los sicarios provenientes de Guerrero. Es decir, sí hemos tenido casos delicados, entonces procuramos investigarlos y no dejar que eso prolifere en la ciudad. Ahora estamos tomando otras medidas, mejorando el control sobre los accesos a la ciudad es otro punto clave; allá en Tlalpan tienes una entrada que no estaba vigilada, ahora ya la estamos vigilando.

Incluso desde las zonas adyacentes al aeropuerto…

Por eso tenemos todo un sistema para cuidar las entradas y sali­das de la ciudad, mejorar nuestro sistema de seguridad. Estamos por tener 11 mil cámaras, 11 mil imágenes en tiempo real de 360 grados; es un volumen de información impresionante. Eso lo estamos trabajando para tener y mejorar información desde los videos, mejorar nuestra capacidad de reacción, etcétera. Y enton­ces, son todas estas medidas al mismo tiempo, en tiempo real.

Hemos hablado de innovación, o sea, la importancia de la capa­cidad, de cualquier país, no nada más de México, de ser innova­dores, emprendedores, o problemas como la provisión del agua, la agenda de diversidad, de seguridad sin duda, cada uno de estos puntos tiene una proyección nacional.

Sí, claro, todo lo que hagamos se va a contrastar con lo que plan­teen otros.

En otras palabras, tú no solamente tienes puntos muy claros y concretos de política pública que acabamos de mencionar, sino que además tienes la ventaja de haberlos puesto en práctica. ¿Qué tantos argumentos te van a dar para construir una plata­forma nacional?

Bueno, hay muchos temas más, por ejemplo los problemas que te­nemos ahora en el Norte, la vulnerabilidad alimentaria en el país, el tema del sector energético, que no son temas sólo de la ciudad pero lo que sí te puedo decir es que el argumento nuestro de lo que estamos planteando lo podemos sustentar con los hechos, esa es la ventaja de las democracias, es decir: habrá cosas nuevas que tendremos que proponer pero muchas de las que te estoy diciendo ya las hicimos. Problemas de sequía, o heladas como le pasó a Si­naloa, son asuntos que me son familiares y que hemos estudiado. Yo te diría cuáles son las preguntas básicas del país ahora mismo: primero, somos una economía que no crece, o que crece muy poco; segundo, tienes una distribución atroz del ingreso, la distribución del ingreso mexicano, a diferencia de los países de la OCDE, es igual antes y después de impuestos, es absurdo, o sea que tu estructura fiscal debería de corregir la distorsión de la distribución del ingre­so: eso no ocurre en México. Conclusión, nuestra economía crece poco, la distribución del ingreso [es] pésima, [hay] crecimiento de la pobreza y al mismo tiempo crecimiento de la violencia, no sólo de las drogas, te hablo de delitos comunes, toda la tendencia na­cional está hacia arriba. Eso, ¿qué te dice? Tienes un foco rojo en tu tablero, el país tendría que plantearse desde una ruta hacia el crecimiento, no el estancamiento o la inercia.

¿Cuáles son algunos de esos focos rojos? Por ejemplo, ¿qué piensas tú de los monopolios y de los oligopolios, públicos y privados?

En el caso de la economía son fundamentales las mejores condi­ciones de competitividad posible; una razón que distorsiona puede ser la existencia de oligopolios o monopolios, pero otra razón es que las políticas públicas son ultraconservadoras. En términos de la actual crisis financiera, las reglas que aplicas en México no te permitirán que las aplicaras en Estados Unidos o en Europa; es decir, las tasas activas mexicanas son un escándalo, dicho de otro modo: el diferencial entre el costo de captar el di­nero y la tasa con la que lo prestas no te lo permitiría con una inflación de 5 o 6 por ciento, las tasas de interés que tenemos son escandalosas. Otra, sólo el 20 por ciento de la población tiene acceso a crédito, pues ¿cómo va a crecer el mercado interno? Pues sencillamente no va a crecer, estamos a la mitad que Chile, no te digo de otros países, eso es un problema mayor. Pero la pregunta es: ¿por qué tenemos una política económica muy conservadora? Porque no hay una decisión deliberada de pro­mover el crecimiento del país, entonces yo creo que en buena parte, el obstáculo principal, es tu decisión estratégica como Es­tado acerca de qué vas a hacer: ¿quieres que haya crecimiento? ¿Con qué márgenes, sin comprometer, desde luego, el equilibrio macroeconómico? Entonces, yo creo que la decisión deliberada de México ha sido sumamente restrictiva, no crecemos lo sufi­ciente con las ventajas que tenemos: yo creo que eso puede cambiar.

No sé qué opines en otro de los campos en los que nos mantene­mos atorados: infraestructura y telecomunicaciones.

En infraestructura la inversión nacional es muy baja, de hecho la obra pública más grande del país es una obra local, es el metro. Nosotros hemos seguido otra estrategia, nuestra inversión en in­fraestructura respecto al presupuesto, proporcionalmente es la más alta del país. Sí podríamos hacer mucho más infraestructura en el país con los recursos que tiene México, sin duda; pero esta­mos por debajo de casi todos los países de América Latina.

¿Y acerca de utilizar el sector de telecomunicaciones como motor de crecimiento?

Sí, también, nada más que ahí te hace falta una política deli­berada para lograrlo, entonces por eso digo que es muy con­servador lo que está haciendo México. Insisto: el asunto está en si tomas la decisión de que el país va a crecer y vas a reducir la pobreza; son tus dos objetivos: reducir la pobreza y aumentar tu tasa de crecimiento, entonces, ¿qué necesitas hacer? Ne­cesitas hacer crecer el crédito, o sea, los bancos tienen que asumir un margen de riesgo mayor, claro que a nadie le va a gustar, pero para eso es el Estado, ¿no? Tienes que armar una política salarial diferente, no es posible que el salario cada año esté por debajo de la inflación, cada vez se te hace más pequeño el mercado, entonces no hay crédito y tu salario va a la baja; en esas condiciones ¿cómo y por qué va a crecer el mercado interno? Nunca. Pero eso lo puedes cambiar, hay que armar un programa de vivienda para los que no están en INFONAVIT, que, por cierto, es una proporción muy importante de la pobla­ción. Yo creo que podríamos duplicar el ritmo de construcción de viviendas, no hablo de palomares espantosos disfunciona­les, a tres horas de distancia, o sea, vas a tener que subsidiar el suelo, por ponerlo así, porque [de otro modo], no funciona.

Ese es un análisis que estás haciendo y que, digamos, proviene de tu experiencia aquí en la ciudad de México. La pregunta es si es aplicable a ciudades del país como Monterrey o Culiacán…

Lo tienes que hacer, esos son tus instrumentos para cambiar el rumbo del país. Luego, otras medidas que tienen que ver, por ejemplo, con educación. Lo que hemos hecho aquí de financiar a los jóvenes. Todos los jóvenes que están en educación media su­perior tienen derecho a eso, entre 500, 800 pesos, dependiendo de tu esfuerzo, si eres un alumno de seis pues tienes 500 pesos, si tienes ocho, pues tienes más. Conclusión: nuestra tasa de de­serción hoy es comparable con la de Finlandia aquí en la ciudad. ¿Eso qué va a implicar? Pues una presión muy grande sobre la educación superior pero te va a cambiar el perfil y tu promedio de educación va a subir, tenemos que llegar a ese punto en un plazo de 12 años. ¿Por qué?, pues porque si no se nos va a hacer vieja la población. Esto mismo lo puedes hacer a nivel nacional, todas estos planteamientos que te acabo de decir son factibles. A nivel nacional de escolaridad, podríamos replicar o rediseñar nuestro programa, ¿por qué no? Además habría que hacer un esfuerzo titánico para reducir el número de jóvenes que no está en la escuela, que es el 56 por ciento a nivel nacional, entre 15 y 19 años. Con ese panorama, pues imagínate, estamos perdidos, el país no va a funcionar así, no puede. Entonces, yo diría, primero, que nosotros tenemos que proponer un rumbo diferente, y dos, tener la capacidad de ejecución de una visión muy pragmática en ese sentido: ¿cómo se va a hacer?, ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo? ¿con qué? Y hacerlo.

Marcelo, tú estás hablando de una visión de Estado, desde tu vi­sión siendo jefe de Gobierno de la ciudad de México, pero con una visión de Estado, y esto necesariamente repercute en las discu­siones en el interior de tu partido. Recientemente, a través de Fundación Equipo y otras iniciativas, has estado convocando a distintos sectores de la población para mandar tu mensaje, ¿no?

Sí, y discutir estas cosas.

En efecto, cosas que me hacen pensar en una visión esencialmente socialdemócrata —desde la diversidad, el acceso a la educación a través de los apoyos educativos— en donde quizás, y enfatizo el qui­zás, lo último que importa es si se trata de una discusión acerca de si esta u otra izquierda para el país. ¿No te parecería bueno, en el papel que estás jugando ahorita y en el que vas a jugar, no quiero ser exagerado, pero darle el carpetazo a la vieja discusión de las izquierdas, reconocerle las aportaciones que le hizo al país y con ello abrir un nuevo capítulo para la socialdemocracia?

Bueno, déjame no meterme en un debate de nunca acabar sobre los adjetivos, pero vamos al fondo de tu pregunta. A ver, la izquierda más exitosa en Méxicoebrard4 ha sido la izquierda del general Cárdenas y en alguna medida también lo que hemos sido en el DF en los últi­mos 14 años, finalmente es la ciudad más grande del país, la más compleja de gobernar, la que tiene más órganos autónomos, la que tiene más intereses encontrados, donde están todos los medios. Hay muchos temas nuevos porque el mundo cambió, o sea, ya no te diría yo que si socialdemócratas o no. Vamos al fondo del tema, el mundo cambió. Hubo una propuesta conservadora diría yo, muy apegada a los mercados que surge en la década de 1990, que no ha cambiado. Tú escuchas hoy a la mayor parte de los secretarios de Estado y la visión estratégica que tienen ya pertenece a una bata­lla anterior. Hoy el mundo es otro, cambió. ¿Qué cambió? Bueno, primero, se está revalorando lo público en todo el mundo; segundo, se demostró que la falta de regulación de los mercados nos pue­de llevar a otro desastre, igual que había ocurrido, guardando las proporciones, en 1929. Para México lo que quiere decir todo esto es que tenemos que poner en marcha un rumbo distinto con varios elementos, no podemos seguir apostando todo a nuestra relación con Estados Unidos que, por cierto, son muchas industrias a las que les está yendo mal, la industria automotriz por ejemplo. Entonces vamos a seguir teniendo una relación estratégica con EE UU, sin duda, pero hay que ver qué sectores económicos nos interesan, por ejemplo, la demanda que está creciendo más rápido en EE UU es en servicios de salud. México tiene la posibilidad —simplemente por cercanía y por tiempo horario, y por costos relativos— de participar en ese mercado, que es gigantesco. Asimismo, pensar en los grandes inversores mundiales a los que no les hacemos caso. Por ejemplo, ¿quiénes fueron los inversores, me refiero a países, más importantes del mundo el año pasado? Qatar, Dubái, Emiratos Árabes, Kuwait. ¿Y cuánto de eso vino a México? Bueno, pues ni embajador tenía­mos allá, apenas lo vamos a enviar. Yo estoy aquí promoviendo que tengamos un vuelo directo, cambiar la política de visas y promover la inversión y la relación con esos países que sabemos que van a ser inversionistas muy importantes en los próximos 30 años. Entonces, todo eso que te acabo de decir no lo habían pensado las izquierdas hace 20 años, porque ese no era tu desiderátum, no era tu prioridad.Pero el mundo cambió y, con ello. la forma en que abordas y resuel­ves los problemas. Yo te diría que en la ciudad de México tienes la tasa de inversión pública más alta, ya lo expliqué, y la duplicamos con la inversión privada en infraestructura. Viene entonces una dis­cusión interesante: me decían unos compañeros “bueno, nosotros no estamos de acuerdo con que se haga el segundo piso con inver­sión privada”. Yo respondo: Bueno, vamos a desmenuzar tu argu­mento a ver qué es lo más avanzado. Estás en una ciudad en donde tus ingresos fiscales son limitados, ¿en qué los debes invertir? Los debes invertir en tu sistema de bienestar social para corregir la mala distribución del ingreso, o sea educación y salud, debes invertirlo en transporte público, por eso estamos haciendo la Línea 12 [del metro] que es una inversión inmensa para una ciudad, estamos hablando de 19 mil millones, inversión inmensa, 25 kilómetros, y bueno, no vas a invertir tus recursos limitados en hacer un tramo de segun­do piso que usa el 3 por ciento de la población, eso no es ser de iz­quierda. Ahora, está la otra posición simplona, ramplona, de que todo lo saques de recursos fiscales; eso es insostenible. ¿Entonces, a qué voy? Conclusión a tu pregunta: más que ponernos un adjetivo apelativo, lo que tienes que responder son estos puntos que te aca­bo de decir: ¿Quévas a hacer con tu economía en un mundo que cambia? Porque puedes seguir encerrado en tu casita y decir “bue­no ya vendrá la recuperación de EE UU”, pero eso no va a pasar. Necesitas otra estrategia: en concreto, démonos cuenta de que hay todos estos nuevos actores y definamos una nueva ruta para el país. Yo te mencionaba la economía del conocimiento ¿por qué? Déjame aterrizarte eso: en el año 2006 yo tomé protesta aquí y pregunté cuántas patentes se registraron en la ciudad de México. Se otorga­ron 61, lo cual nos da uno de los coeficientes de innovación más bajos del mundo. ¿Eso qué significa? Que no vas a poder mejorar el ingreso promedio, nada más, eso es todo lo que significa, salvo que te encuentres un depósito de diamantes o no sé qué, o que le sigas apostando a que suba el precio del petróleo. Tenemos que lograr estos cambios, eso tampoco lo había pensado la izquierda, no había sido su tema, su tema era la distribución del ingreso, pero si ya te pones en la responsabilidad de gobernar pues entonces tie­nes que responder esas preguntas con seriedad.

En términos de tu partido, hay posiciones muy encontradas, con todo y treguas…

Bueno, en todos los partidos hay una lucha por el poder, la lucha política, eso no te debe de extrañar.

En todo caso, ¿crees tú que esta charla que acabamos de tener sobre focos rojos, ventanas de oportunidad y demás te van a dar un con­traste? Y aquí voy a ser muy específico, ¿te van a contrastar de ma­nera clara con la oferta que podría tener López Obrador, quien es, a todas luces, tu principal rival?

Sí, hay dos posibles precandidatos a la presidencia, y lo que pro­pusimos es que se haga una encuesta a fin de año, que ya fue acep­tada por ambas partes. Eso me parece que es muy buena noticia: si nosotros tenemos una candidatura sin conflicto pues eso le va a dar una fuerza inmensa a la izquierda, o sea, lo mejor que puede pasar para nuestros adversarios, que son muchos, pero especial­mente para el PRI, es que se genere un conflicto entre nosotros. Ya ni campaña haces, por eso a ellos les importa muchísimo ese tema. Todos los días los priistas se preguntan si nos iremos a di­vidir, que ojalá [suceda]. Bueno a la izquierda le conviene que no exista tal división. Todo se resolverá en un proceso en donde va a haber una encuesta, eso nos garantiza tener un proceso unitario y tener una propuesta mucho más incluyente, menos de confron­tación. También hemos planteado un par de debates, yo creo que necesitamos el apoyo de una parte de la clase media, necesitamos al apoyo o la simpatía de una parte de lo que es el sector privado nacional, debemos ser muy claros en que vamos a respetar la ley, en eso no se puede ser ambiguo. Nosotros vamos a salir a decir: a ver, nosotros proponemos un rumbo distinto y pensamos que tiene cuatro pilares, hay que llegar a cuatro acuerdos sustantivos por la gravedad en que vive el país al día de hoy. Primero, cómo tomamos las decisiones, porque nuestro sistema tiende a tener un presidente en minoría; ¿por qué? Porque hay más de dos parti­dos y tienes representación proporcional, entonces deberíamos de pensar en separar el jefe de Estado del jefe de Gobierno y entonces quien esté al frente como jefe del gobierno siempre respondería a la mayoría en la Cámara de Diputados, lo que han hecho Francia y otros países, hay varios modelos, esto no es nada esotérico, es algo práctico, muy pragmático. Otro acuerdo sustantivo: vamos a que la economía crezca a una tasa superior y por lo tanto va a haber que modificar una serie de puntos que ya comenté, el salario, el crédito, etcétera. Tres, vamos a construir un aparato educativo de verdad y funcional, en la educación media superior y superior, y aumentar la innovación en el país. El cuarto tema sustantivo: vamos a redu­cir la pobreza a como dé lugar, esa es nuestra meta final. Esa es la propuesta, si hay acuerdos entonces no puede ser una estrategia de confrontación porque sería incompatible con la unidad.

ebrard1

Por último, tú estás apoyando la reforma política, que se aprue­be la actual, la que está en discusión, misma que incluye las candidaturas independientes.

Sí, pero no resuelve este problema.

Bueno, vamos a ponernos un poco hipotéticos. Si pasara la reforma en las próximas semanas, ¿al menos te resolvería el problema en caso de que López Obrador ganara la candidatura? Ahí está el punto de las candidaturas independientes.

¿Eso en qué te cambia?

Sin duda no los problemas de México, pero tú, como cualquier ciudadano, podrías ser candidato independiente, con tus pro­pias propuestas.

No, no cambiaría lo que te estoy diciendo. No se trata de ver a toda costa cómo ser candidato, sino de ver cómo tenemos un candidato de manera unitaria que represente a toda la izquierda del país, ese es el objetivo. Vamos a hacer una encuesta, si la gente dice que vaya Andrés, va a ir Andrés, si la gente dice que vaya yo, voy a ir yo, muy sencillo, así de sencillo, para qué le damos tanta vuelta, el que tenga razón lo va a saber en la encuesta.