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Escrito por Joel Aguirre A.    PDF Imprimir E-mail
Alerta Amber
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Amber Renee Hagerman tenía nueve años de edad cuando fue secuestrada y, cuatro días después, hallada muerta. El 13 de enero de 1996, la pequeña Amber paseaba en su bicicleta frente a la casa de sus abuelos, en Arlington, Texas, cuando un hombre blanco, quizá hispano, la raptó y la subió a su camioneta, que un testigo describió como negra.

1Jim Kevil, el mencionado testigo, proporcionó a la Policía una breve descripción tanto del hombre como de la camioneta. Dijo que el sujeto blanco detuvo una vieja picop en el estacionamiento de una tienda abandonada, muy próxima al lugar de los hechos, bajó con rapidez, corrió hacia Amber, y la arrastró hasta la camioneta. Amber fue la segunda hija raptada en la familia Hagerman. En 1991, su hermanita, de dos días de nacida, fue secuestrada por su propio padre, pero pudo ser recuperada 10 horas después. Sin embargo, Amber Renee no corrió con la misma suerte. La policía de Arlington inmediatamente comenzó a buscar a la niña, nacida el 25 noviembre de 1986. A la búsqueda de la menor se unieron varios voluntarios e incluso intervino el FBI. Cuatro días después del rapto, un hombre que paseaba a su perro encontró el cadáver de Amber en un arroyo. La autopsia reveló que su garganta había sido cortada y que había estado viva dos días antes de que su cuerpo fuera localizado. Para hallar al asesino de la menor se ofreció una recompensa de 75,000 dólares, pero nunca fue identificado. Los noticiarios, periódicos y estaciones de radio locales no dejaban de hablar del infanticidio. Por su parte, Donna Norris, madre de Amber, comenzó a manifestarse para exigir leyes más estrictas contra los victimarios de niños. Ella y su familia recolectaron miles de firmas que presentaron al entonces gobernador de Texas, George W. Bush, como una señal de que la gente exigía leyes más severas contra los homicidas de menores. A la causa de Norris se unieron estaciones de radio y canales de televisión, los cuales se reunieron con autoridades policiacas para ofrecerles sus espacios para alertar a la población cuando un niño fuera secuestrado, y así nació la Alerta Amber (Amber Alert). Según han razonado varios expertos, los primeros minutos en un secuestro son vitales. Si se deja pasar el tiempo aumentan las probabilidades de nunca encontrar a la víctima. O de hallarla muerta. La táctica establecía que las estaciones de televisión y radio interrumpieran su programación cuando se robaran a un niño. Así no solamente la Policía buscaría al secuestrador, sino que habría millones de ojos que podrían ayudar a encontrar, por ejemplo, el automóvil en el que transportaran a la víctima. En octubre de 2000, la Cámara de Representantes de Estados Unidos alentó a las comunidades a nivel nacional para aplicar la Alerta Amber y, en abril de 2003, el ya presidente, George W. Bush, firmó el decreto que la convirtió en programa nacional. Desde su creación, en 1996, han sido rescatados unos 600 niños. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los criterios recomendados para emitir una Alerta Amber incluyen que las autoridades policiacas tengan un motivo razonable para creer que ha ocurrido el secuestro de un niño, considerar que el menor secuestrado se encuentra en peligro inminente de sufrir algún daño corporal serio o la muerte, debe haber suficiente información descriptiva de la víctima y el secuestrador, y que el raptado sea un niño de 17 años de edad o menos.

La Alerta Amber en México y en el mundo

 

2A fines de noviembre pasado, el programa Alerta Amber Distrito Federal, que funcionará para la difusión, localización y recuperación de niños y adolescentes extraviados, sustraídos o ausentes, fue presentado por el procurador de Justicia de la capital mexicana, Miguel Ángel Mancera. Con este programa se promueve la modernización de los procesos internos de actuación y colaboración de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y de las distintas dependencias del gobierno local con la participación de la sociedad civil y medios de comunicación, indicó el procurador. La Alerta Amber será operada por el Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) de la PGJDF, donde se podrán iniciar averiguaciones previas y realizar pesquisas con el acompañamiento de la Policía de investigación y especialistas en trabajo social, psicología y medicina. En la ciudad de México, considerada una de las más grandes del mundo, la Alerta Amber estará conectada con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y con estaciones de autobuses, y se buscará que la red continúe creciendo. El Distrito Federal es la primera entidad donde por acuerdo del Ejecutivo se establece el protocolo de Alerta Amber, aunque ya se aplica en otros estados mexicanos como Baja California, Coahuila, Morelos, Sonora, San Luis Potosí y Tamaulipas. La Procuraduría General de la República (PGR) también se sumó a los esfuerzos de la Alerta Amber en un intento de integrar las capacidades del gobierno federal y las autoridades estatales y municipales mexicanas para la pronta búsqueda y localización de menores desaparecidos en México. Para ello, funcionarios de los fueros federal y común participan en la capacitación dirigida a agentes del ministerio público y elementos policiales a nivel nacional impartida por integrantes y operadores internacionales del programa Alerta Amber. En el seno de la vigesimoquinta asamblea plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, realizada en Chiapas hace pocas semanas, funcionarios de la PGR expusieron el proyecto de implementación del programa Alerta Amber en todo el territorio nacional, que fue votada de manera unánime por todos los procuradores y fiscales generales de justicia del país. Puerto Rico, Canadá, Francia, Reino Unido, Australia, Holanda y Alemania son algunos de los países que se han unido l programa Alerta Amber, el cual busca establecerse también en toda Europa y América Latina. No obstante, varios países ya forman parte del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (ICMEC, por sus siglas en inglés), que promueve un movimiento mundial para proteger los niños de ser sustraídos y explotados sexualmente. La labor del ICMEC consiste, entre otros, en establecer un recurso mundial para encontrar a los niños desaparecidos y evitar que sean explotados sexualmente, instituir una red internacional para diseminar imágenes e información sobre los menores secuestrados, y defender y proponer cambios legislativos en las leyes, tratados y sistemas para proteger a los infantes en todo el mundo. El ICMEC asimismo posee el programa Red Mundial de Niños Desaparecidos, compuesto de sitios de internet de varios países. Éstos se incorporan a una base de datos central multilingüe y presentan información y fotografías de niños desaparecidos. Hasta la fecha, 17 países participan en la Red Mundial de Niños Desaparecidos: Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Irlanda, Italia, Alemania, Grecia, México, los Países Bajos, Rumania, Sudáfrica, Corea del Sur, España, el Reino Unido y Estados Unidos. Esto arroja una luz de esperanza para los niños de todo el mundo, y para sus familias.


Como un servicio social de Newsweek en español, y en el espíritu del tema abarcado en este artículo, le pedimos a los lectores su ayuda para localizar a una persona secuestrada accediendo a la siguiente página de internet y reportar cualquier información que dispongan a los teléfonos que ahí aparecen: http://www.taringa.net/posts/solidaridad/13375977/ayuda-por-favor-chica-desaparecida-mexico.html.