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| Una verdadera superviviente |
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Por Shehrbano Taseer En 2002, como represalia por una ofensa menor de su hermano (se enamoró de una chica de una clase social distinta), Mukhtar Mai fue violada por varios hombres que obedecían las órdenes de un jirga paquistaní. Durante nueve años, la mujer recibió amenazas de muerte por haber denunciado a sus agresores ante la justicia, pero el pasado 21 de abril, la Suprema Corte del país liberó a cinco de los seis acusados.
¿Qué opina del veredicto? Me causó profunda tristeza y horror. Creí que la Suprema Corte haría justicia… pero el sistema judicial de este país no conoce la justicia. Ahora me doy cuenta de que la policía y la Suprema Corte son la misma cosa. ¿Cuáles fueron los principales obstáculos durante el juicio? La recolección de pruebas, aunque las había en abundancia. Había muchas pruebas médicas y todo el pueblo podía atestiguar a mi favor. El informe de la investigación tuvo algunos inconvenientes, igual que algunas de las declaraciones iniciales que recogió la policía, porque eran mentira. Un juez [de la Suprema Corte] lo sabía y me apoyaba, pero los otros dos no. ¿Cómo ha respondido la gente de su aldea, Meerwala? Están muy alterados, pues saben qué sucedió. Todos conocen la verdad. Las mujeres temen por mí y por ellas mismas. Si no puedo conseguir que se haga justicia después de todos estos años, ¿qué puede esperar la próxima víctima? ¿Cree que la situación de las paquistaníes es la misma de antes? Sí. El dictamen es una humillación para todas las mujeres de Paquistán. Antes podía tranquilizar a las mujeres de mi pueblo, porque tenía fe en la Suprema Corte. ¿Qué puedo decirles ahora? Es obvio que han perdido la confianza. La decisión ha sido un retroceso para las mujeres de mi aldea, para las mujeres de Paquistán. Es un retroceso para todo el país. Recibió dinero en compensación, el cual utilizó para construir escuelas en Meerwala. ¿Cuál es la situación actual de esas escuelas? Fue muy difícil al principio, porque no existía el concepto de escolaridad en mi aldea… Poco a poco, toda la comunidad comenzó a enviar a los niños a mi escuela. Hemos dado terapia, asesoría y asistencia a muchas mujeres. Muchas de ellas se acercaban pidiendo terapia, asesoramiento y ayuda. Incluso los hijos de los hombres que [supuestamente] me violaron, se inscribieron en la escuela.
[Los agresores] se han fortalecido. Son ellos quienes tienen protección, no yo. No vivo tranquila. No me siento segura. Hay unos cuantos policías en la calle, por la noche, pero es todo. No me han hecho más desde que la Suprema Corte anunciara su veredicto.
Rechacé el asilo cuando lo ofrecieron. Paquistán es mi país. Meerwala es mi hogar. Puedo pedir [asilo] si quiero, pero me quedaré aquí. Estoy trabajando aquí, ayudando a la gente. Si me marcho, se perderá todo lo que he hecho y no puedo permitirlo.
Este viaje ha sido muy difícil. La decisión me ha dejado agotada y entristecida. He perdido la confianza y la fe. Pero actué no sólo por mí, sino por los demás y volvería hacerlo si fuera necesario. Mi abogado, Aitzaz Ahsan, ha presentado un recurso de revisión. Ya veremos qué sucede. |






