|
||||
| La doctrina de Hillary |
|
En una época de cambios trascendentales en el mundo, la secretaria de estado Hillary Rodham Clinton se dedica a su misión más amada: poner a las mujeres y las niñas al frente del nuevo orden mundial. Por Gayle Tzemach Lemmon, fotografías de Stephanie Sinclair Hillary Clinton parecía estar en uno de sus escasos momentos de reposo mientras el Medio Oriente estallaba. Acababa de regresar de un sorpresivo viaje a Yemen y se sentó durante 30 minutos contra un telón de fondo azul en el estudio de transmisión de Washington del Departamento de Estado mientras se recibía una gran cantidad de informes acerca de las violentas medidas represivas de Libia contra su propio pueblo.
Pero Clinton estaba lejos de ser una observadora pasiva. Sostenía una enérgica discusión en el sitio egipcio de noticias Masrawy.com, donde su presencia provocó un torrente de preguntas - más de 6,500 en tres días -hechas por jóvenes de todo Egipto. "Esperamos", dijo, "que conforme Egipto mira su propio futuro, aproveche los talentos de todas las personas" -con lo cual Clinton incluía a las mujeres. Tuvo una respuesta inmediata cuando varias personas sugirieron que sus persistentes referencias a los derechos de la mujer constituían un tipo de interferencia estadounidense en los asuntos egipcios: "Si un país no reconoce los derechos humanos y los derechos de las minorías, incluyendo los derechos de la mujer, no tendrá la estabilidad y prosperidad que podría tener." La charla en la Web fue solamente uno de las docenas de diálogos personales en los que Clinton ha participado durante los tres meses desde que el descontento en Túnez puso en marcha una explosión política cuyo final aún no está a la vista. En cada paso, ha trabajado para relacionar el hambre del Medio Oriente por una nueva forma de avanzar con su imperativo categórico: el empoderamiento de las mujeres. Su campaña ha comenzado a resonar en lugares improbables. En la capital saudita de Riad, donde las mujeres no pueden viajar sin el permiso de los varones o conducir un automóvil, el nieto del monarca fundador del reino (el príncipe Alwaleed bin Talal bin Abdulaziz al-Saud) denunció el mes pasado la forma en que las mujeres eran "marginadas económica y socialmente" en los países árabes. "Creo que los derechos de las mujeres y las niñas son el asunto pendiente del siglo XXI", declaró Clinton recientemente a Newsweek durante otro de sus escasos momentos de relajación en un sofá de cómodo salón de sus oficinas en el séptimo piso del Departamento de Estado, con las piernas apoyadas al frente. "Vemos mujeres y niñas de todo el mundo siendo oprimidas y violadas, rebajadas y degradadas, y a las que se ha negado gran parte de aquello a lo que tienen derecho como seres humanos." Clinton presta especial atención al hecho de que las voces de las mujeres sean escuchadas en los grupos locales que piden y dirigen el cambio en el Medio Oriente. "No vemos mujeres en la fotografías de las manifestaciones y la oposición en Libia", declaró a Newsweek a fines de la semana pasada, añadiendo que "el papel y la seguridad de las mujeres seguía siendo una de nuestras principales prioridades." En relación con Egipto, dijo que le animaron las señales de que las mujeres serían incluidas en la formación del nuevo gobierno. "Creemos que las mujeres estaban en la Plaza de Tahrir, y que deben ser parte del proceso de toma de decisiones. Si [los egipcios] realmente desean tener una democracia, no pueden dejar fuera a la mitad de la población." "He adquirido bastante experiencia en los últimos tres meses", dice Clinton al caracterizar la resistencia requerida por una diplomacia itinerante amplificada. Dos años después de su toma de posesión como la Secretaria de Estado número 67de EE UU, ha viajado más que cada uno de sus predecesores, habiendo recorrido 465,000 millas aéreas y 79 países. La cabina de su Boeing 757, equipada con una cama enrollable, periódicos, y un humidificador en una esquina, es su segundo hogar mientras vuela entre distintos puntos delicados para la diplomacia, enfrentando las guerras en Afganistán e Irak, las tensiones con Irán y Corea del Norte, el proceso de paz árabe-israelí, y, ahora, la serie de revueltas en el Medio Oriente. Parece estar todos lados a la vez, cruzando los husos horarios y desafiando el desajuste horario, aunque logran verse las señales de agotamiento - una voz áspera, ojos nublados. (En una reciente "excursión de un día" a México, de 19 horas de duración, desembarcó en la Base de la Fuerza Aérea Andrews de Maryland mucho después de las 2 a.m., dejándole aproximadamente seis horas para ir a la casa, dormir y asistir a su primera reunión del día que culminaría con el informe a la nación del presidente Obama.) Esta es difícilmente la vida que la ex Primera Dama y senadora de Nueva York había previsto. De hecho, puede ser descrita adecuadamente como la Secretaria de Estado sorpresa, la primera candidata imponente a la presidencia del país que había dejado claro su deseo de liberarse de los papeles secundarios de su pasado. Cuando Barack Obama le hablo de asumir el cargo, resultó claro lo que obtuvo del acuerdo: una oportunidad de reforzar su promesa de "cambiar el tono" al ofrecer un papel de elección a su antiguo competidor, así como la credibilidad, la seriedad - y la equidad de género - que confería su nombramiento. En ese momento, resultaba menos evidente lo que ella quería lograr. Un sentido del deber y una necesidad de alternativas atractivas podría haberla conducido a Foggy Bottom (la zona de Washington donde se encuentra la sede de la Secretaría de Estado), pero Clinton ha convertido el trabajo en lo que bien podría ser el papel de su vida: defensora en jefe den las mujeres del mundo.
Entre el descontento actual y la penetrante incertidumbre, la misión de Clinton se ha vuelto aún más urgente. Como señaló en Qatar en enero, dos semanas antes del primer "Día de la ira" en Egipto, los antiguos cimientos del Medio Oriente "se hundían en la arena." Pero su reconocimiento de una nueva apertura para las mujeres ha tenido una gran dosis de realismo. "Observamos y esperamos", dijo. "Las personas maniobran para alcanzar el poder, y a menudo, los elementos más conservadores aprovechan nuevamente la oportunidad para arremeter contra las mujeres y sus funciones." Aunque Clinton considera la subyugación de las mujeres del mundo como una cuestión moral, planta firmemente su argumento en el terreno de la seguridad nacional, y sabe que esta área tiene menos probabilidades de ser atacada como "demasiado blanda" como para ser relevante para los intereses de Estados Unidos. "Es un tema importante para los valores estadounidenses, para la política exterior estadounidense y para nuestros intereses, pero también es un asunto importante para nuestra seguridad", declaró a Newsweek. "Porque donde las mujeres carecen de poder y son deshumanizadas, es más probable que existan no sólo fuerzas antidemocráticas, sino también el extremismo que plantea desafíos de seguridad para nosotros." Defender la oportunidad y la igualdad de las mujeres es el cumplimiento de su labor de vida, pero por un momento, parecía que esa trayectoria podría ser descarrilada. En 1974, la brillante joven intelectual que atrajo la atención nacional con una respuesta improvisada al senador Edward Brooke, argumentando audazmente a favor del fin de la guerra de Vietnam en su discurso de graduación de Wellesley (un discurso que la llevó a la portada de la revista Life), decepcionó a sus amigos feministas al rechazar a Nueva York y Washington a favor de Fayetteville, Ark., al convertirse en la joven esposa de Bill Clinton. Durante dos décadas, Clinton puso sus propias ambiciones en segundo lugar y al servicio del crecimiento político de su marido, soportando luchas personales y el cacareo político cuando su prominente esfuerzo para reformar la atención sanitaria al inicio del primer período de Bill Clinton produjo una desbandada. Pronto volvió a ser una Primera Dama enclaustrada.
Y entonces llegó Beijing. La Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres de 1995, organizada por NU para fomentar y promover las oportunidades y la igualdad de las mujeres, hizo que Hillary reafirmara su propio credo como mujer a favor de las mujeres. Ella reunió a la delegación estadounidense y se desempeñó como presidenta honorífica, dando su aprobación oficial como Primera Dama para poner los derechos de la mujer bajo la atención mundial en la mayor asamblea de su tipo. Cuando llegó al ala oeste la noticia del interés de Hillary de asistir a la conferencia, los asistentes de su marido vieron únicamente la desventaja política para el presidente y temían que la Primera Dama descarrilaría las débiles relaciones bilaterales. "Recibí una llamada de un miembro del Consejo de Seguridad Nacional que me dijo, ‘Mi trabajo es asegurarme de que Hillary Clinton no vaya a China’", afirma Theresa Loar, que ayudó a Clinton a organizar la delegación de Beijing. "Yo pensé que mi trabajo era asegurarme de que el viaje fuera todo un éxito - y adivine quién triunfó" Clinton misma dice que prestó poca atención al juego político de tira y afloja en el gobierno de su marido. "Siempre pensé en ir", dice, haciendo hincapié en la palabra "Siempre." "La verdadera pregunta fue qué es lo que haría estando allí... cada vez era más importante para mí establecer realmente una declaración de valores estadounidenses en relación con las mujeres." Y así, vestida con un deslumbrante traje rosa, subió al escenario de Beijing y pronunció lo que el New York Times llamó "Un discurso inquebrantable que puede haber sido su mejor momento en la vida pública." Miles de delegados - mujeres y hombres - de 180 países se habían reunido para escuchar a Clinton, y algunas de las mujeres aclamaban y palmeaban las mesas frente a ellas mientras hablaba. "Si hay un mensaje que resuene más allá de esta conferencia, debe ser que los derechos humanos son los derechos de la mujer y los derechos de la mujer son los derechos humanos ahora y para siempre", declaró Clinton. "Mientras la discriminación y la injusticia siguen siendo tan comunes en todo el mundo, mientras las niñas y mujeres sean menos valoradas, menos alimentadas, trabajen en exceso, reciban un salario injusto, no asistan a la escuela, estén sujetas a la violencia dentro y fuera sus hogares -las posibilidades de la familia humana de crear un mundo pacífico y próspero no lograrán materializarse." Las personas que han trabajado estrechamente con Clinton sobre temas femeninos consideran ese discurso como un punto decisivo para una Primera Dama asediada. "De lo que la Sra. Clinton se dio cuenta tan claramente en Beijing fue de que tenía una voz y de que tenía poder", señala Alyse Nelson, presidente del grupo de liderazgo femenino Vital Voices Global Partnership, quien pagó su propio viaje a la conferencia siendo estudiante universitaria. "Y que podía usar esa voz para ayudar a aquellos que no tenían poder." Mu Sochua se reunió con Clinton en Beijing y atribuye al discurso de la ex primera dama el hecho de haber cambiado el rumbo de su carrera. "Ese fue el día en que decidí entrar en la política", afirma Sochua, actualmente una prominente líder de oposición. "Al verla, tuve la sensación de que podía hacerlo, que otras mujeres podían hacerlo, si habláramos realmente desde el fondo de nuestros corazones y reflejáramos las voces de las mujeres."
Significativamente, a sus 63 años, Hillary Clinton se centra nuevamente en los temas que la inspiraron por primera vez a buscar una vida en el servicio público hace más de cuatro décadas, una época en que las escuelas de EE UU aún mantenían la segregación y en la que ninguna mujer había trabajado en la suprema corte, ni había sido elegida como alcaldesa de una ciudad importante, ni había ingresado en las academias militares del país. A pesar de su extenuante programa, Clinton se muestra mucho más a gusto con su propio papel y en su propia piel que nunca antes. Incluso su tan comentado estilo -su cabello corto, un guardarropa compuesto por traje sastre de pantalones hechos a medida- muestra ahora una seguridad establecida. Los instintos políticos de Clinton podrían haber servido a otros -principalmente a su marido- para lograr grandes cosas, pero con el paso de los años no le han hecho justicia a ella misma. Actualmente, emana no sólo la confianza de que sus juicios de la época de la Casa Blanca han quedado atrás, sino también la convicción de que son irrelevantes. Al dar forma a su función como Secretaria de Estado, ha mostrado una extraordinaria destreza política y una notable carencia de conflicto interior, cristalizadas en la claridad moral de abordar las injusticias que enfrentan las niñas vendidas como esclavas o las madres violadas frente a sus hijos. En enero, Clinton se convirtió en la primera Secretaria de Estado en dos décadas en visitar Yemen. Se trata de un país infiltrado por Al Qaeda, por lo que habló sobre temas de seguridad y desarrollo en tres horas de enclaustramiento con el presidente yemení Ali Abdullah Saleh en su enorme complejo presidencial. Es también un país donde un hombre puede casarse con una niña de 9 años, por lo que Clinton buscó a la clase de personas que pocas veces se reúnen con los Secretarios de Estado estadounidenses - los estudiantes, los activistas comunitarios y, obviamente, las mujeres. Visitó las estrechas calles de la ciudad vieja de la capital para gran consternación de su equipo de seguridad; a través de las ventanas de su SUV fuertemente blindada, pudo ver hombres con el atuendo tradicional y cuchillos colgando de sus cinturones, y niños que le gritaban "bienvenida" en árabe. Lo que no apareció: prácticamente ninguna señal de las mujeres del país. Al llegar a un atiborrado centro de conferencias en un lujoso complejo hotelero enclavado por encima de la ciudad vieja, Clinton descubrió que varios hombres y mujeres jóvenes abarrotaban una ruidosa reunión municipal. Cuando terminó de hablar, un grupo de mujeres activistas yemeníes se acercó a ella. Una joven de baja estatura que llevaba un pañuelo negro bordeado por purpurina y una chaqueta de mezclilla con la palabra BELLEZA bordada en la manga, dijo a la Secretaría que las mujeres necesitaban consejos para detener el matrimonio con niñas. En sus comentarios, Clinton había citado la historia de Nujood Ali, una niña yemení se encontraba entre el público y cuya muy difundida batalla por un divorcio a los 11 años de edad se ha convertido una célebre causa mundial -la cual Clinton misma ha seguido atentamente. "Actualmente, Nujood ha vuelto a la escuela donde pertenece, aprendiendo inglés junto con sus otros estudios", dijo Clinton a la multitud. "Y la veo realmente como una inspiración y como una representante de muchas otras niñas que pueden realizar aportaciones positivas a su familia y a su país." Mientras Clinton hablaba, a su lado estaba Melanne Verveer, embajadora general para asuntos femeninos, un puesto creado por el presidente Obama a instancias de Clinton cuando se convirtió en secretaria. En 1995, mientras se desempeñaba como jefa del estado mayor de Clinton, Verveer ayudó a la Primera Dama a crear el Consejo Interagencias del Presidente sobre las Mujeres. Con Verveer como su representante de confianza, Clinton lucha por el reconocimiento de las aportaciones de las mujeres en áreas tradicionales como la salud y la educación, junto con áreas nuevas y, en su opinión, igualmente importantes como la diplomacia y el mantenimiento de la paz. "La política es considerada en la mayoría de las sociedades, incluida la nuestra, como un deporte en gran parte masculino - un combate sin armas - y con mucha frecuencia, las mujeres son pasadas por alto o hechas a un lado en un esfuerzo de obtener o consolidar el poder", dice. Su trabajo aspira a cambiar eso. Durante la visita de un día de Clinton a Papúa Nueva Guinea en noviembre pasado, el Primer Ministro Sir Michael Somare trató de desestimar las preocupaciones sobre la violencia doméstica. "A veces hay peleas, tienen lugar discusiones, pero no es nada demasiado brutal", dijo Somare, antes de aseverar que "Una persona... no puede controlarse [a sí misma] cuando está bajo la influencia del licor." Clinton señaló deliberadamente que una de sus mayores prioridades es "permitir que más mujeres tengan acceso a sus derechos, a asumir su puesto en la sociedad" y añadió -para el evidente sorpresa de quienes lo acompañaban - que Verveer volvería a Papúa Nueva Guinea para "averiguar qué más podía hacer Estados Unidos para que tengamos aún más mujeres desempeñando funciones de liderazgo en todos los aspectos de su sociedad."
Mientras tanto, el presupuesto solicitado por el Departamento de Estado para el año fiscal de 2012 incluye US$1.2 mil millones en programas dirigidos específicamente a las mujeres, de los cuales, US$832 millones se destinarán a iniciativas mundiales de salud. De forma reveladora, no es posible hacer comparaciones con los años anteriores, ya que el departamento empezó a dar seguimiento al dinero destinado a las mujeres apenas en 2010. Una vez al mes, Verveer se reúne en videoconferencia con el Destacamento Especial de Género de Afganistán, que se agrupa en una estrecha habitación de la fortificada embajada estadounidense en la capital de Afganistán. Durante una visita realizada en 2009, reveló lo que es ahora el Programa de Subvenciones del Embajador para Apoyar la Igualdad de Género de US$36 millones, que había otorgado 523 subvenciones por un total de US$8 millones a través del contratista de USAID Creative Associates. La mayoría de los premios duran menos de cuatro meses, pero dos docenas de ellos han ido a organizaciones que trabajaban para lograr el cambio a largo plazo, como una ley contra la violencia doméstica que entró en vigor el año pasado. La organización receptora de la subvención Voz de las Mujeres, de Suraya Pakzad, ofrece refugio a mujeres que sufren golpizas y abuso mental por parte de sus maridos y familias políticas. Thuraya Dammaj, una activista yemení en favor de los derechos humanos, planea utilizar una subvención de US$25,000 del Departamento de Estado enfocada en el Medio Oriente para luchar para que haya más mujeres en Parlamento y para revocar una ley que aprueba el matrimonio de niñas. Durante la última visita de Clinton al Medio Oriente, el ex ministro iraquí Bakhtiar Amin le dijo que le preocupaba la creciente invisibilidad de las mujeres en el gobierno de Irak. Alguna vez hubo seis Ministras, señaló Amin, y ahora hay sólo una. Clinton prometió dar seguimiento. "La Secretaría recuerda cosas, toma notas, hace preguntas semanas o meses" después del hecho, de acuerdo con Patrick Kennedy, subsecretario de dirección del Departamento de Estado. "Ella verifica de manera profunda y específica los asuntos que le preocupan", y dar seguimiento a todo ello con sus famosas listas de asuntos pendientes. "Creo honestamente que Hillary Clinton se despierta todos los días pensando cómo mejorar las vidas de las mujeres y las niñas", dice Theresa Loar. "Y no conozco a ningún otro líder mundial que lo haga."
Amontonada codo con codo alrededor de una larga mesa de madera en la Sala Jefferson del Departamento de Estado se encontraba una reunión virtual del Gabinete, que incluía al secretario de defensa Robert Gates, al secretario de agricultura Tom Vilsack y a la Secretaria de seguridad interna Janet Napolitano. Como anfitriona de la reunión, que comenzó tan rápidamente que algunos asistentes lograron colarse tímidamente tras haber llegado tarde, Clinton pidió a cada uno de los funcionarios que hablaron acerca de los avances de su equipo. Caminó enérgicamente alrededor de la mesa, y se detuvo para hacer un llamamiento. "Les instaría a que, si tienen la oportunidad, visiten un refugio, un sitio donde las víctimas de tráfico haya sido rescatadas y estén siendo rehabilitadas,", dijo ante una sala que de repente había quedado en silencio. "Recientemente visité Cambodia, y es tan terriblemente desgarrador e inspirador ver a estas niñas. Una niña perdió sus ojos - para castigarla, el propietario del burdel la había apuñalado en el ojo con un clavo", continuó Clinton. "Era la joven más optimista y alegre, con un espíritu tremendo. Lo que quiere hacer cuando crezca es ayudar a otras víctimas del tráfico, así que hay una enorme cantidad de trabajo por hacer." El refugio al que se refirió Clinton es dirigido por la activista cambodiana Somaly Mam, que fue obligada a trabajar en un burdel cuando era niña. Mam atribuye a la visita de Clinton el hecho de hacer que su trabajo en el rescate de jóvenes víctimas se haya vuelto respetable ante su gobierno. "Ella protege nuestras vidas", dice simplemente Mam, señalando que, durante su visita, Clinton dedicó tiempo a hablar con las niñas y que muchos de los niños del refugio tienen fotos de ella pegada en la paredes. "Nuestras gente nunca prestó atención. Hillary ha abierto sus ojos, así que ahora no tienen elección; ha salvado muchas vidas en Cambodia con su trabajo - nuestro gobierno está cambiando." Por su parte, Clinton afirma que su ambición es lograr que la discusión vaya más allá de depender de su propia celebridad. En su opinión, ella debe llevar su trabajo a favor de las mujeres "fuera del ámbito interpersonal e integrarlo en el entorno internacional." En el Departamento de Estado, ese objetivo se refleja en un plano estratégico radical conocido como la Revisión Cuatrianual de Diplomacia y Desarrollo (QDDR por sus siglas en inglés), que establece prioridades en un plazo de cuatro años. Las mujeres y niñas son mencionadas 133 veces en las 220 páginas del documento final de QDDR. Al institucionalizar un proceso que reconoce la importancia de la participación de las mujeres, Clinton espera que sus sucesores continúen lo que ella ha empezado. Muchas de las personas que se encuentran en la primera línea de implementación los cambios de Clinton piensan que su mensaje tendrá efecto. "Una vez que ha adquirido estos antecedentes, es mucho más difícil hacer caso omiso de ello", afirma Anne-Marie Slaughter , que se desempeñó como la arquitecta principal del proceso de QDDR. Pero algunos defensores de los derechos de la mujer que aplauden el liderazgo de Clinton no están tan seguros. "Cuando viajo a Irak o Afganistán y me reúno con funcionarios del Departamento de Estado, no veo ningún asunto relacionado con las mujeres como punto principal de la discusión", señala Zainab Salbi, que dirige la organización Women for Women International. (Véase Mi turno, página 40.) Salbi observa que en un reciente viaje a la provincia de Diwaniya, al sur de Irak, tuvo que luchar para convencer a sus interlocutores del estado de que gastar en las mujeres el preciado dinero de los programas era una inversión valiosa. "Su patriarcado y su machismo", afirma, "Era más duro en la cultura iraquí que los iraquíes mismos." "Hay una cultura en el estado, y uno tiene que pasar a través de ella", admite un ex embajador. "Las personas que trabajan en las relaciones entre países no piensan que estos asuntos sean importantes." Afirma que los esfuerzos de Clinton podría estancarse o ser revertidos fácilmente cuando ella y Verveer dejen sus cargos, en parte porque cada una de ellas es tan buena en lo que hace. "Pienso que la combinación de esas dos personalidades es crucial, y por eso no puedo estar seguro de que ello durará más allá de esta administración." Se sigue especulando que Clinton permanecería en un segundo período de Obama, y algunos expertos incluso sugieren que podría postularse nuevamente para la Casa Blanca en 2016, aunque Bill Clinton bromeó recientemente al decir que su esposa ambiciona bastante más el título de abuela que el de comandante en jefe. Por ahora, Hillary Clinton se apega a su historia que se está preparando para ausentarse durante un tiempo de la vida pública. Al preguntársele si se preocupa de que su salida del Departamento de Estado ponga en riesgo el futuro de su misión, Clinton confiesa sentir una gran responsabilidad por todas las mujeres y niñas a quienes ha conocido y por los millones de personas como ellas. "A eso se debe que haya 133 referencias a la mujeres y a niñas en el QDDR", dice, citando por reflejo las pruebas concretas. "Es por eso que menciono el asunto en todos los ámbitos en los que me encuentro, y por lo que lo menciono a cada líder extranjero con el que me reúno. "Es como cualquier desafío", continúa, mientras su tono se alegra. "Unos simplemente se apega a él, lo toma por partes, toma el terreno que puede, se aferra a él, y luego avanza un poco más." Hace una pausa. "Y nos dirigimos hacia un terreno más alto." Lemmon, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, es autor de The Dressmaker of Khair Khana (El modisto de Khair Khana), publicado este mes. La evolución de una feminista La evolución de Clinton como una líder en los asuntos relacionados con las mujeres comenzó en Wellesley (izquierda), donde su discurso de graduación fue un distintivo generacional. Entonces se produjo la Conferencia Mundial de las Mujeres, organizada por NU en Beijing (centro), cuando el público mundial quedó electrizado por su discurso a favor de los derechos de la mujer. Su campaña presidencial terminó el 7 de junio de 2008 (derecha), cuando basó su candidatura en el contexto de la lucha por los derechos de la mujer, afirmando que la barrera invisible hacia la presidencia tenía "Aproximadamente 18 millones de grietas en ella." "Hoy, Nujood está de regreso en la escuela donde pertenece", dijo Clinton ante una multitud en Yemen, al aparecer con Nujood Ali, izquierda, y su abogado, Shada Nasser. Ali fue obligada a casarse cuando tenía 10 años y tuvo que luchar por un divorcio. Clinton se convirtió en la primera Secretaria de Estado en dos décadas en visitar Yemen. Aquí, las mujeres en una reunión municipal le piden su ayuda para abolir el matrimonio infantil. Clinton empezó a trabajar para combatir el tráfico de personas a mediados de la década de 1990. Aquí dirige una reunión del Destacamento Especial del presidente Obama.
"Sigamos ayudando a aquellos que son vulnerables a ser excluidos." La métrica del género El resultado del empoderamiento de las mujeres. 1) Educar a una niña un año más allá del promedio nacional aumenta su poder adquisitivo entre 10 y 20 por ciento. 2) Los países con mayores niveles de inscripción de niñas en la escuela secundaria tienen una menor mortalidad infantil, menores índices de infección de VIH y sida, y mejor alimentación infantil. 3) El índice de diferencias de género de 2011 del Foro Económico Mundial muestra que la prosperidad de una nación tiene una correlación con el nivel de igualdad entre mujeres y hombres (en relación con la educación, la salud, la oportunidad económica y el empoderamiento político). Los países con menores diferencias en 2010 fueron Islandia, Noruega y Finlandia; Pakistán, Chad, y Yemen presentaba la diferencia más grande. 4) De acuerdo con el FEM, Estados Unidos podría aumentar su PIB hasta en 9 por ciento al colocar a más mujeres en puestos de liderazgo de empresas y gobierno y al trabajar más para corregir las injusticias. 5) Las mujeres todavía ganan 33 centavos menos por dólar que los varones. 6) En la región Asia -Pacífico, los países pierden entre US$42 mil millones y US$46 mil millones al año, de acuerdo con el FEM, al restringir el acceso de las mujeres a la fuerza laboral. 7) Cuando las mujeres ganan su propio dinero, gastan en sus familias más del doble que los hombres. 8) En todo el mundo, las compañías funcionan mejor y producen mejores ideas cuando sus puestos más altos tienen una diversidad de género.
Clinton alentó a Obama a crear un embajador general para temas femeninos en el mundo. Melanne Verveer asumió el puesto en 2009. |





