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Escrito por Sharon Begley    PDF Imprimir E-mail
Fortalezca su cerebro
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Entrenamiento mental para agudizar la memoria; aeróbicos para conservar la sustancia gris; meditación para agudizar las conexiones entre razón y emoción. Todo suena muy bien, pero hay algo que siempre nos ha molestado acerca del creciente número de estudios que supuestamente indican la mejor manera de fortalecer el cerebro: no llegan suficientemente lejos. Los ejercicios para mejorar la memoria son ciertamente mejores para el cerebro que los reality shows, pero lo más que vamos a lograr es acceder más fácilmente conocimientos ya existentes y dispersos por la corteza cerebral. 


cerebro1Si no hay información, no habrá ejercicio mental que valga para entender por qué funciona el sistema de la Reserva Federal, por qué los confederados perdieron la Guerra Civil, cuál es la relevancia de Las señoritas de aviñón de Picasso, o por qué Word se cerró repentinamente por no mencionar el tipo de información que podría mejorar significativamente nuestra vida cotidiana. ¿No sería maravilloso para entender mejor y recordar más todo cuanto leemos y escuchamos (otra vez, ¿cuál es el problema de las rentas vitalicias?); aprender y retener nuevas habilidades que mejoren nuestras perspectivas de empleo (¡presentaciones de PowerPoint!); y conectar fragmentos de conocimiento que, por ejemplo, nos ayuden a discernir los intereses del jefe? Eso es justo lo que todos queremos: saber más, entender profundamente, ser más creativos, retener nuestras lecturas, visualizar conexiones que son invisibles para los demás no sólo sacar provecho a lo que ahora llevamos entre los oídos, ser en suma, más inteligentes. Si elevamos la apuesta mental, podremos seleccionar los datos más significativos del informe anual de la empresa; percatarnos de inmediato de cuándo un vendedor o publicista trata de engañarnos (¿”Aumentar la estructura molecular” del agua y volverla más saludable para nuestros peces beta, como promete una embotelladora? Lo dudo); entender los estudios médicos relevantes para nuestros padecimientos; captar la significación de la crisis del euro para nuestros ahorros de jubilación, y tomar decisiones más inteligentes en el trabajo, el amor, y la vida.

A partir de las más recientes investigaciones en neurobiología y ciencias cognitivas, hemos extractado esta segunda entrega anual de la guía deNewsweek/Daily Beast para ser más inteligentes en el nuevo año, haciendo un revelador descubrimiento para 2011: el cociente intelectual, que durante mucho tiempo se creyó inmutable después de la primera infancia, puede, de hecho, elevarse. Y no en un o dos insignificantes puntos. Según un innovador estudio publicado en otoño en la revista Nature, el CI puede aumentar hasta 21 puntos en un lapso de cuatro años —o caer hasta 18. Un cociente intelectual alto nos concede más que el ingreso a Mensa y el derecho de presumir en citas virtuales. El cociente intelectual, medido con una serie de pruebas de memoria operativa, habilidades espaciales, y reconocimiento de patrones (entre otras), recoge una amplia gama de habilidades cognitivas, desde espaciales hasta verbales, analíticas y más. Y 20 puntos es “una gran diferencia”, afirma Cathy Price, científica cognitiva y la directora de la investigación de la londinense University College. “Si alguna persona pasaba de un cociente intelectual de 110 a uno de 130, dejaba de ser un individuo ‘promedio’ para convertirse en ‘dotado’. Y por el contrario, si caía de 104 a 84, pasaba de la ‘media alta’ a ‘inferior a la media’”. Aunque su estudio consistió de voluntarios de 12 a 20 años, Price señala que, frente a los recientes descubrimientos sobre la capacidad del cerebro para cambiar propiedad denominada neuroplasticidad— y crear nuevas neuronas aún a los 60 y 70 años, los resultados de su investigación son válidos para cualquiera. “Considero que el desempeño en las pruebas de cociente intelectual puede cambiar significativamente [también] en la edad adulta”, sentencia. “El mismo grado de plasticidad [que presentan los adultos jóvenes] puede estar presente durante toda la vida”.

En el estudio recién publicado, Price y colegas documentaron que los cambios de CI están vinculados a modificaciones estructurales del cerebro. En 39 por ciento de los sujetos cuyo CI verbal cambió de manera significativa, los escaneos cerebrales antes y después del estudio mostraron una modificación correspondiente en la densidad y el volumen de sustancia gris (número de neuronas) en una región de la corteza motora izquierda que se activa al nombrar, leer y hablar. En contraste, en 21 por ciento que tuvo un incremento o una caída del CI verbal (solución de problemas no relacionados con el lenguaje, como el razonamiento espacial), la densidad de sustancia gris en el cerebelo anterior asociada con el movimiento de la mano reflejó un incremento o una reducción equivalente. Aunque podría pensarse que las destrezas motoras y cognitivas son tan disímiles como el agua y el aceite, numerosos estudios han revelado que el desarrollo de las habilidades sensorio-motrices pueden reforzar las cognitivas. Nadie sabe cómo sucede esto, a ciencia cierta, pero se postula que los dos sistemas cerebrales están más interconectados de lo que creemos. Así que aprenda a tejer, escuche música clásica, o haga malabares: es posible que aumente su cociente intelectual. A pesar de que ejercitar la memoria a corto plazo (en esencia, el cuaderno de notas del cerebro) se considera meramente uno más de los componentes del CI general, investigaciones recientes demuestran que, en realidad, puede ser la palanca para elevar nuestra inteligencia. En uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación sobre inteligencia, en 2008, un grupo de la Universidad de Michigan encabezado por Susanne Jaeggi demostró que la memoria a corto plazo puede ser el fundamento más importante para la inteligencia pura. En su estudio, entrenaron voluntarios adultos en una difícil tarea de memoria a corto plazo: escuchar una secuencia de letras mientras miraban, simultáneamente, una serie de pantallas de computadoras que presentaban un cuadrado azul en diferentes ubicaciones. Se pidió a los voluntarios que identificaran si la letra pronunciada o la ubicación del cuadro correspondían a la de las pantallas presentadas con anterioridad. Cuanto más practicaban y agudizaban su memoria a corto plazo, mucho mayor era la mejoría de la forma más pura de potencia cerebral, la inteligencia “líquida” es decir, la capacidad de los voluntarios para razonar y resolver problemas independientemente del conocimiento previo (el segmento de razonamiento de la prueba utilizó algo que se conoce como matriz progresiva: visualizar tres configuraciones geométricas y elegir, entre numerosas opciones, aquella que mejor se adecuara al patrón). En junio, el equipo de Michigan obtuvo los mismos resultados que niños en edad escolar, revelando que el entrenamiento de la memoria aumenta la inteligencia pura y por tanto, es la mejor manera de elevar el CI


31 maneras de volverse más inteligente en 2012

Lea; aprenda nuevos idiomas; domine el ajedrez; sueñe despierto. Expandir

La capacidad cerebral es mucho más fácil —y divertido— de lo que imagina. 

1. JUEGOS DE PALABRAS

Alec Baldwin tenía algo de razón. Las investigaciones demuestran que los crucigramas ayudan a reducir el riesgo de Alzheimer y demencia senil; de modo que no se sienta culpable mientras practica el popular juego para teléfonos inteligentes. Sólo asegúrese de apagar el dispositivo cuando vuele...

2. COMA CÚRCUMA

Especia común en el curry indio y tailandés, esta raíz semejante al jengibre contiene curcumina, sustancia que puede reducir el riesgo de demencia. Eso sí, sea precavido: también se utiliza como colorante naranja-amarillo en India.

3. PRACTIQUE TAE KWON DO

O danza; o squash. Busque una actividad que aumente el ritmo cardiaco y requiera de gran coordinación, sugiere John J. Ratey, autor de Spark: The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain. Hasta los más sedentarios deben buscar un deporte que estimule al cerebro, tal vez con juegos interactivos como Microsoft Kinect y Nintendo Wii Fit.

4.CONSULTE LOS NOTICIEROS DE AL JAZEERA

No se cierre a las nuevas ideas.

Un estudio de 2009 reveló que la mentalidad de espectadores de noticieros Al Jazeera en inglés era más abierta que quienes preferían las noticias de CNN International y BBC World.

7. DESCARGUE LA APLICACIÓN TED


5. DEJE SU SMARTPHONE

De preferencia, en el cesto de basura: consultar constantemente el correo electrónico trastorna nuestra objetividad y acaba con la productividad. Escape de la red de vez en cuando instalando Freedom, software para bloqueo deInternet que le permite concentrarse en lo que está haciendo                 cerebro2

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6. DUERMA. MUCHO.

Tome una siesta y luego, acuéstese temprano. Investigadores de Harvard han demostrado que el cerebro sigue procesando recuerdos aún después de habernos ido a la cama, de modo que podemos evocarlos después con más facilidad..


Cada año, las mentes más brillantes del mundo se dan cita en las conferencias TED (Technology, Entertainment, Design) para explorar la vanguardia en temas como mapeo cerebral e inteligencia prenatal. Si no puede asistir, descargue la aplicación TED para iOS y Android.

8. ASISTA A UN FESTIVAL LITERARIO

¿Siempre ha querido visitar Los ángeles, Gales y Jaipur? Pues bien, todos tienen importantes ferias de libro anuales, así que compre su pasaje en el momento oportuno y mientras viaja, aprenda algunas cosas de prominentes autores como Tom Stoppard y Jennifer Egan.

9. CONSTRUYA UN “PALACIO DE LA MEMORIA”

Un truco para recordar rápidamente: asocie el recuerdo con una imagen llena de vida. Puede que no tenga la paciencia para construir un “palacio de la memoria”, pero al menos dé un vistazo a estas técnicas leyendo Moonwalking With Einstein: The Art and Science of Remembering Everything, de Joshua Foer.

10. APRENDA UN IDIOMA

Dominar una segunda lengua entrena su corteza prefrontal, la cual interviene en las emociones y el proceso de tomar decisiones. Inscríbase en alguna clase, amplíe sus conocimientos de la provincia Sichuan o simplemente, instale el software Rosetta Stone y estudie latín.

11. COMA CHOCOLATE OSCURO

No aumentará su CI de la noche a la mañana, pero se supone que el chocolate oscuro tiene flavonoides que mejoran la memoria. Adelante, acompáñelo con una copa de vino tino —otra estupenda fuente de flavonoides.

12. ÚNASE A UN CÍRCULO DE TEJIDO

Saque las agujas y hágase una increíble bufanda. Refine su motricidad para reforzar las habilidades cognitivas. Además, se mantendrá abrigado en el invierno.

13. DEJE DE SONREÍR

Diversos experimentos han demostrado que el simple acto de fruncir el entrecejo nos vuelve más escépticos y propicia el razonamiento analítico.

“Hay cierta controversia en cuanto a que el entrenamiento cerebral pueda mejorar la cognición”, comenta el neurocientífico Eric Kandel, de la Universidad de Columbia quien, en el año 2000, compartió el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre las bases celulares y moleculares de la memoria. “Pero si realmente se ejercita la memoria por             ejemplo, memorizando poesía, como los sonetos de Shakespeare es posible mejorar algunos aspectos de la función cognitiva”.

Las neuroimágenes ofrecen pistas sobre la manera como los ejercicios de memoria mejoran la inteligencia pura. Durante el entrenamiento de memoria, los escaneos cerebrales revelan que varias regiones (corteza lateral prefrontal, corteza parietal inferior, corteza cingulada anterior, y ganglios basales) se vuelven más activas, sugiriendo que están involucradas en la memoria. Lo interesante es que esas mismas regiones también entran en acción cuando el cerebro razona y piensa. “Aunque tengo ciertas reservas, me parece que estos estudios nos están mostrando efectos reales”, dice Jason Chein, psicólogo de la Universidad de Temple quien, en sus investigaciones, ha encontrado que los adultos entrenados durante cuatro semanas en una compleja tarea de memoria operativa manifestaron también mejoras significativas en la comprensión de lectura. El secreto de estos beneficios es el “entrenamiento intensivo”, dice Kandel lo contrario a los remedios cerebrales rápidos como comer arándanos o tomar jugo de granada. La inteligencia es consecuencia de tener más neuronas y sinapsis (conexiones entre neuronas), así como el aprendizaje sólo es posible si se crean nuevas neuronas (neurogénesis) y sinapsis.

Otro elemento cerebral que debemos entrenar para aumentar nuestro cociente intelectual es la atención. Los neurocientíficos han demostrado, una y otra vez, que la atención es condición indispensable para el aprendizaje y por tanto, para potenciar la inteligencia. Sólo prestando atención podemos recordar el nombre del chico guapo que nos presentaron en una fiesta. Asimismo, los efectos en la atención explican por qué algunos estimulantes, como Ritalin y Adderall, nos permiten recordar (de allí su popularidad entre los estudiantes que se preparan para un examen). La razón es que ambas sustancias elevan los niveles cerebrales de dopamina, neurotransmisor que produce sensaciones de motivación y recompensa, las cuales facilitan la tarea de concentrar la atención. Del mismo modo, se ha demostradoque los juegos de acción y estrategia, como Space Fortress o Rise of Nations, contribuyen a mejorar la memoria y la atención. Otra forma de alcanzar el mismo objetivo, dice Price de UCL, es “la pasión”. Si no nos interesa lo que estamos leyendo, viendo u oyendo, no podremos retenerlo. Aun cuando mejorar el cerebro requiere de mucho trabajo, la buena noticia es que hay algunos medios que facilitan la tarea. Los “aeróbicos cerebrales”son tan beneficiosos como las abdominales. Caminar 30 minutos diarios, cinco veces por semana, estimula la producción de BDNF (siglas en inglés del factor neurotrófico derivado del cerebro), molécula que estimula la creación de las nuevas neuronas y sinapsis que subyacen al aprendizaje. Luego de revisar numerosos estudios de neuroimágenes, un grupo de investigadores dirigido por Arthur Kramer, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, ha demostrado que el ejercicio aumenta la sustancia gris en la región del hipocampo encargada de procesar nuevos conocimientos y almacenarlos permanentemente en la corteza frontal. Tal vez esto no eleve directamente el CI la inteligencia pura—, pero rellenar la corteza con información adicional nos vuelve más conocedores. Si la caminata de media hora nos fatiga, estupendo: la siesta no sólo restablece el poder cerebral óptimo en estado de vigilia, sino que también lo aumenta, como reveló un estudio de 2010, dirigido por el profesor de psicología Matthew Walker y sus colegas de la Universidad de California, en Berkeley. Los estudiantes que tomaron una siesta de 90 minutos a las 2 de la tarde, después de una tarea que hizo grandes demandas del hipocampo aprender los nombres de unos 120 rostros nunca vistos, retuvieron más información que los voluntarios que no hicieron siesta. Aún más sorprendente, después de la siesta también memorizaron más pares de nombres- rostros al reanudar el experimento a las 6 p.m. “Los que permanecieron despiertos experimentaron un deterioro en su capacidad de memoria, mientras que la siesta restableció esa capacidad a niveles aún más elevados”, explica Walker. Así que, felicitaciones a Nike y la infinidad de empresas de Silicon Valley como Google que proporcionan salones de siesta a sus empleados.

Los electroencefalogramas electrodos que registran la actividad cerebral nos revelan lo sucedido. La cantidad de impulsos de sueño que experimentamos durante la siesta (descargas de actividad eléctrica que Walker llama “descorches de champaña en el cerebro”), predice cuánto podría mejorar nuestra capacidad de aprendizaje al despertar. En su opinión, los husos del sueño indican la actividad del hipocampo mientras transfiere información para almacenarla permanentemente en la corteza. Es como el transferir datos desde una memoria USB al disco duro, operación que “consolida la información descargada para almacenarla a largo plazo y al mismo tiempo, libera la capacidad para asimilar nueva información —el aprendizaje”, explica Walker. Cuanto más eficaz sea la transferencia de información del hipocampo (memoria operativa) a la corteza, mayor será la información a la que podremos acceder cuando lo necesitemos.

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14. PRACTIQUE  VIDEOJUEGOS VIOLENTOS

Sí, leyó bien. Numerosos estudios revelan que los videojuegos acortan el tiempo de reacción, mejoran la capacidad multitareas y reducen los sentimientos de hostilidad después de una actividad estresante. Así que dé un vistazo a las mejores propuestas de este invierno: Elder Scrolls V: Skyrim o Batman: Arkham Asylum.


15. SÍGALOS EN TWITTER

Nouriel Roubini

(@Nouriel): Disfrute de este genio de la economía —y hágase su amigo en Facebook para ver fotos de su mundano estilo de vida.

Jad Abumrad

(@JadAbumrad): Su programa Radiolab es una valiosa guía para adentrarse en temas como ciencia y filosofía.

Colson Whitehead

(@colsonwhitehead): El aclamado novelista es igual de profundo y divertido en sólo 140 caracteres.

16. COMA YOGUR

Los prebióticos son buenos para el estómago, pero estudios en roedores sugieren que también lo son para el cerebro: los ratones alimentados con yogur manejan mejor la ansiedad y muestran mayor actividad en áreas cerebrales relacionadas con emociones y memoria.

17. INSTALE SUPERMEMO

Si desea memorizar algo, el mejor momento para hacerlo es el instante antes de olvidarlo. El programa de tarjeta de memoria SuperMemo le ayuda a catalogar datos nuevos e importantes —y le recuerda que debe recordarlo justo el momento antes de olvidarlo.

18. VEA UNA OBRA DE SHAKESPEARE

Se ha visto que la lectura del Bardo hace que el cerebro trabaje con más intensidad que la mayoría de los textos contemporáneos —y además, leerlo tampoco viene mal. Este invierno, vaya a Nueva York a ver Tito Andrónico o bien, diríjase a Washington, D.C. para asistir a la puesta en escena de Los dos hidalgos de Verona.

19. REFINE SU RAZONAMIENTO

El cerebro piensa de dos formas, dice Daniel Kahneman, autor de Thinking, Fast and Slow. El primer sistema es rápido y automático, mientras que el segundo es más lento y requiere de mayor esfuerzo. Si entendemos los dos métodos, explica Kahneman, seremos capaces de identificar nuestros prejuicios de pereza y tomaremos mejores decisiones.

20. HIDRÁTESE

Eso dicen todos los médicos y entrenadores, y también nosotros: la deshidratación obliga al cerebro a esforzarse más y puede frenar su capacidad de planificación.

21. DÉ UN VISTAZO A ITUNES U

Que no viva en Princeton no significa que no pueda asistir a un curso Ivy League. Las escuelas más importantes de Estados Unidos ofrecen conferencias en línea a través de iTunes U y abordan todo tipo de tema, desde filosofía antigua hasta astrofísica.

22. VISITE MOMA

No sólo le hará más interesante, sino que reducirá sus niveles de estrés y podrá concentrarse en cosas realmente importantes. Las actividades de este año incluyen las exhibiciones de Damien Hirst en el Tate Modern (4 de abril) y Cindy Sherman en MoMA (febrero 26).

23. TOQUE UN INSTRUMENTO

Rasguee un acorde, acaricie las teclas, sople en una botella. Aprender un instrumento refuerza el CI y aumenta la actividad en las partes del cerebro que controlan la memoria y la coordinación.



24. ESCRIBA A MANO

¿Recuerda lo que se siente? Escaneos cerebrales demuestran que escribir a mano involucra más partes del cerebro que teclear. Un beneficio adicional: es fácil de recordar algo una vez que lo hemos asentado en papel.

            

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25. LA TÉCNICA POMODORO

Este método de gestión del tiempo nada tiene que ver con la pasta, pero tiene la finalidad de volvernos más productivos utilizando nada menos que un reloj de cocina. Úselo para trabajar en bloques de 25 minutos, tomando un pequeño descanso después de cada sesión; el descanso frecuente aumenta la agilidad mental.

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26. SUEÑE DESPIERTO

Deje vagar su mente. Una serie de estudios sugiere que la ensoñación, sobre todo cuando es inconsciente, permite que el cerebro procese información importante.

27. BEBA CAFÉ

Y no sólo una taza: las mujeres que beben cerca de cuatro tazas al día tienen menos probabilidades de sufrir depresión que las mujeres que consumen una sola taza a la semana. Otros estudios han demostrado que el café refuerza la memoria a corto plazo.

28. POSTERGUE LA GRATIFICACIÓN

Diversos estudios demuestran que los niños que fueron capaces de resistir la gratificación inmediata de comer un malvavisco obtuvieron —años más tarde— una puntuación SAT más alta que otros estudiantes. Los niños más exitosos no tienen, necesariamente, un don natural para la paciencia; muchos de ellos controlaron su atención dedicándose a otras cosas, como cantar una canción.

29. CONVIÉRTASE EN EXPERTO

Domine una tarea que realmente disfrute y su cerebro será más eficiente al realizarlas. Por ejemplo, los ajedrecistas profesionales reconocen patrones con mayor rapidez que los aficionados. La experiencia no es innata —como dice el refrán, la práctica hace al maestro.

30. ESCRIBA COMENTARIOS EN LÍNEA

Cualquiera puede ser crítico en internet, así que inténtelo. Cuando algo le guste o le resulte insoportable, ingrese en Yelp, Amazon o lo que sea, y dígalo. Teclee su opinión y así entenderá mejor por qué piensa de esa manera.

31. SALGA DE LA CIUDAD

La vida en una gran ciudad puede en lo quecernos, afirma el periodista científico Jonah Lehrer. Pasar unos pocos minutos en una concurrida calle afecta la memoria y el autocontrol, pues el cerebro está ocupado en procesar los estímulos. Así que planifique una salida de fin de semana: el contacto con la naturaleza propicia la recuperación del cerebro.

Incluso sin siesta, el cerebro puede encontrar el tiempo de descarga que necesita, algo conocido como “red en modalidad default” —en esencia, la actividad cerebral que se produce cuando nos entregamos a la ensoñación en estado de vigilia o dejamos la mente en blanco. Con base en imágenes de resonancia magnética (MRI científicos de la Universidad Tohoku, Japón midieron el flujo sanguíneo cerebral de 63 voluntarios que mantuvieron la mente en blanco. En el artículo publicado en la edición de noviembre de la revista PLoS One, los investigadores informaron que los individuos con más afluencia sanguínea en la sustancia blanca (que conecta las neuronas entre sí) obtuvieron una mayor puntuación en la tarea de generar nuevas ideas. Dado que la creatividad estriba en establecer conexiones que otros pasan por alto, es lógico que el aumento de actividad en la sustancia blanca, mientras el resto del cerebro permanece en modalidad default, favorezca la creatividad. Así que guarde su BlackBerry y deje que su cerebro permanezca ocioso. ¿La hiperactividad se lo impide? Entonces, vaya con todo con una inyección de cafeína. Aunque no nos vuelve más creativos, el café agudiza nuestras facultades mentales, como atestiguan miles de millones de adictos a la oscura infusión. En 2011, la revista Nature Neuroscience publicó un artículo que respalda esta opinión, revelando que la cafeína fortalece las conexiones cerebrales en ratones de laboratorio. Los roedores que recibieron inyecciones de cafeína equivalentes a dos tazas de café manifestaron una actividad eléctrica más intensa en las neuronas de una región del hipocampo denominada CA2, señalan Serena Dudek y sus colegas del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental. Y mayor conectividad se traduce en mejor aprendizaje y memoria.

En el caso de las funciones cognitivas superiores, la estrategia de más sólida evidencia es también la más difícil: aprender un segundo idioma. Cuando alguien domina dos idiomas y tiene que elegir entre, digamos, español o francés, los circuitos corticales donde residen las dos lenguas se activan y la corteza prefrontal interviene para elegir la palabra adecuada para las circunstancias —por ejemplo, hombre u homme. La corteza prefrontal también es asiento de las funciones superiores y el ejercicio del bilingüismo fortalece habilidades que incrementan el CI, como resolución de problemas y cambio de atención, informa la científica cognitiva Ellen Bialystok, de la Universidad de York, Canadá. Más aún, en febrero pasado, Bialystok y sus colegas anunciaron que este entrenamiento puede retrasar la aparición de la demencia hasta cinco años. Todo ejercicio mental, por no hablar del bilingüismo, requiere de tiempo y por ello naturalmente todos queremos creer que es posible aumentar la inteligencia con ciertos alimentos. Después de todo, ¡es fácil comer! Sin embargo, un análisis de cientos de estudios, realizado en 2010 por investigadores del Centro Duke de Prácticas Sustentadas en Evidencias, halló que muchas de las recetas más publicitadas para mejoramiento cognitivo son un fracaso. Los complementos de vitaminas B6, B12, E o ácido fólico de nada sirven para preservar la función cognitiva, y mucho menos mejorarla. Las evidencias no son mucho mejores para la dieta mediterránea basada en el consumo de pescado, fruta, vegetales y aceite de oliva. En términos generales, aún no disponemos de pruebas fiables de que los alimentos ricos en antioxidantes o flavonoides mejoren la inteligencia, aunque los científicos han cifrado sus esperanzas en numerosos alimentos e ingredientes exóticos. Por ejemplo, algunos estudios pequeños sugieren que la cúrcuma (especia común en la cocina india) y el jugo de granada pueden mejorar la memoria u otros aspectos de la función cognitiva.

Aun así, todo se reduce al ejercicio cerebral. Entrenar la memoria con ayuda de cafeína; descanso adecuado y acondicionamiento aeróbico; ejercicios computarizados para mejorar la atención; y un régimen de lectura, observación y acción interrumpido con suficiente tiempo de inactividad mental: todo ello promete volverle más inteligente en 2012 y muchos años después.