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| El recorte presupuestal más tonto de EE UU |
Traigan de vuelta a los soldados. Considerando cuán polarizada se supone que debe ser la política estadounidense, el consenso en este punto raya en lo sobrenatural
. El presidente Obama anunció recientemente una nueva agenda para disminuir la presencia militar de EE UU en Afganistán. Un total de 10,000 hombres volverá a casa este año, y otros 20,000 para finales del próximo verano. El aumento de tropas ha terminado. Ésta no es una declaración de victoria. Es una declaración de bancarrota. “Desde un punto de vista fiscal, gastamos demasiado dinero en Irak y Afganistán”, dijo un alto funcionario de la administración a The New York Times. “Hay la creencia, desde un punto de vista fiscal, de que esto está canibalizando mucho de nuestro gasto”. Hubo una época en la que los republicanos —y no pocos demócratas— se hubieran consternado ante semejante retirada. Pero en su debate televisado unos pocos días antes del anuncio del Presidente, los aspirantes republicanos a la presidencia compitieron entre sí para ser más pacifistas que él. El favorito Mitt Romney tomó la delantera: “Es hora de que traigamos a nuestros soldados a casa tan pronto como sea posible, lo cual concuerda con lo que dicen nuestros generales respecto a que podemos entregarles el país a los militares talibán de modo que sean capaces de defenderse ellos mismos. Perdón, a los militares afganos para que se defiendan ellos mismos de los talibán” Ése fue el resbalón freudiano de la semana. Ron Paul no iba a quedarse atrás: “Los traería a casa tan rápido como sea posible. Y también los sacaría de Irak. Y no empezaría una.guerra en Libia. Dejaría de bombardear Yemen. Y dejaría de bombardear Pakistán”. La reina del Partido del Té, Michele Bachmann, también quería salir de Libia: “No fuimos atacados. No fuimos amenazados con un ataque. No hubo un interés nacional vital […] El Presidente estuvo rotundamente equivocado en su decisión sobre Libia”. Y el ex portavoz de la Casa Blanca, Newt Gingrich, ansiaba “decirles a los generales: ‘Nos gustaría comprender [cómo] salir tan veloz [sic] como sea posible con la seguridad de las tropas involucradas”. Sólo Tim Pawlenty y Rick Santorum dieron alguna señal de recordar que las tropas están en Afganistán porque allí fue donde Al Qaeda tramó los ataques del 11/9. Pero ninguno de ellos hizo un esfuerzo serio de desafiar la opinión mayoritaria: EE UU tiene que traer a los soldados de vuelta a casa porque (como dijo Ron Paul) “podríamos ahorrar cientos de miles de millones de dólares”, una opinión que también la compartió un recién llegado a la competencia por la candidatura republicana, Jon Huntsman. Bienvenido al mundo feliz del aislacionismo deudor, la teoría de que el cálculo estratégico debe ir detrás de la desagradable aritmética fiscal. Después de todo, como lo ha señalado el ex secretario de Estado James Baker, los pagos de intereses sobre la deuda federal podrían exceder los gastos en defensa en menos de una década. La Oficina Presupuestal del Congreso incluso ha determinado cuánto dinero podría ahorrarse al reducir la cantidad de soldados listos para la guerra a sólo 45,000 para 2015: más de 400 mil millones de dólares en los próximos cinco años. Estados Unidos ciertamente necesita poner en orden su casa fiscal. Pero cualquier análisis serio de los beneficios por los recortes a la defensa necesita considerar los costos potenciales de retirarse de países como Afganistán e Irak. Si el islamismo radical es una fuerza en decadencia alrededor del mundo, no me he dado cuenta. En cualquier caso, es manifiestamente falso afirmar que las “guerras de Bush” sean la causa principal de nuestro malestar fiscal actual. El presupuesto de defensa del año pasado fue 4.7 por ciento del PIB (más alto que en cualquier momento con Bush), pero el costo de la Seguridad Social más Medicare más Medicaid fue de 10.3 por ciento. Tanto los demócratas como los republicanos necesitan recordar dos crudas realidades. No es el gasto en defensa lo que está llevando a EE UU a la bancarrota; es el costo disparado de la ayuda social conforme se jubila la generación nacida en la década de 1950. Mientras tanto, el mundo más allá de nuestras fronteras no está volviéndose más seguro (sólo observe a Yemen). El aislacionismo deudor podrá verse bien en las encuestas. Un líder auténtico lo desestimaría por ser economía falsa.
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