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Escrito por Engelbert L. Valpeoz    PDF Imprimir E-mail
La “Visita incómoda” en América latina
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“Conforme el régimen percibe una mayor presión, busca desesperadamente... en sitios interesantes para encontrar nuevos amigos”, dijo la vocera del Departamento de Estado de EE UU, Victoria Nuland, a reporteros antes de la visita del mandatario iraní a tierras latinoamericanas. También añadió que Irán tiene la opción de “permanecer en aislamiento internacional o cumplir con sus obligaciones, empezar a cooperar y volver a unirse a la comunidad de naciones”.

mahmudQuizás intentando demostrar que no está del todo aislado de la comunidad internacional, Ahmadineyad visitó la semana pasada cuatro países latinoamericanos con los que mantiene lazos: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador. En esta gira, Brasil estuvo fuera de la ecuación, y una posible visita de último minuto a Guatemala también quedó en solo rumores.

Esta es la cuarta ocasión que el presidente venezolano Hugo Chávez recibe a Ahmadineyad en su país para revisar los acuerdos bilaterales de cooperación económica que rondan los 5000 millones de dólares, energética, de comunicación, producción, alimentación y vivienda, aunque las exportaciones de Venezuela a Irán son solo una pequeña fracción de sus importaciones desde aquel país, que en 2009 eran de casi 90 millones de dólares.

Chávez ha externado públicamente su apoyo al programa nuclear de Irán para “fines pacíficos”, mientras que Irán ayuda al país latinoamericano a certificar sus depósitos de uranio. Aunque el mineral aún no se extrae en Venezuela, esto explicaría el interés de Teherán en mantener una relación amistosa con Caracas.

La retórica de ambos se basa en un profundo sentir antiestadounidense y en promulgar el “fin del imperialismo”, aunque ello no detiene las exportaciones de petróleo venezolano a EE UU, las cuales son de casi 1 millón de barriles diarios. De los cuatro países visitados por Ahmadineyad, Venezuela es el que más beneficios ha obtenido de su relación con Irán, puesto que han sido socios comerciales desde la década de 1960, aunque es desde que Hugo Chávez asumió el poder, en 1999, que estas relaciones se han intensificado.

Se dice que del odio al amor solo hay un paso, y bien podría ser el caso de las relaciones Irán-Nicaragua. Durante el escándalo Irán-Contra, a mediados de la década de 1980, las relaciones entre ambos países eran menos que amistosas; sin embargo, parece que los presidentes Daniel Ortega y Mahmud Ahmadineyad decidieron dejar los rencores atrás cuando, en 2007, el iraní viajó para felicitar a Ortega por su regreso al poder, 20 años después de la disputa entre ambos países en el marco de la Guerra Fría.

Durante el enfrentamiento, funcionarios del gobierno de Ronald Reagan canalizaron dinero obtenido por la venta de armas a Irán con el propósito de financiar a los rebeldes de derecha, conocidos como “contras”, que enfrentaban a los sandinistas de Ortega durante su primer mandato como presidente.

A partir de la nueva relación entre ambos países, Irán prometió incrementar su cooperación económica con Nicaragua, por ejemplo, con la construcción de un nuevo puerto con un costo de 350 millones de dólares, un plan de viviendas y asistencia en una hidroeléctrica. Sin embargo, poco se ha realizado en cuanto a estos compromisos. Lo que sí ha sucedido es que Nicaragua ha financiado la solución de algunos problemas sociales con dinero proveniente del petróleo de Venezuela. Fuera de ello, los avances de la cooperación han sido prácticamente nulos, más allá de la apertura de embajadas en Teherán y Managua.

Prueba de esto es que Irán no es el socio comercial más importante para Nicaragua. El Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex) del gobierno del país indica que las exportaciones nicaragüenses a Irán totalizaron 35 000 dólares durante 2011, pero las expotaciones de Nicaragua a Israel, el gran enemigo de Teherán, representaron 361 565 dólares en el mismo período.

Es bien sabido que el presidente ecuatoriano Rafael Correa ha criticado ferozmente la política exterior de EE UU desde que asumió el poder, en 2007, lo que lo convierte en un aliado ideal para Ahmadineyad. Estas naciones han firmado 32 acuerdos en años recientes para reforzar la cooperación en áreas como agricultura, tecnología, recursos renovables y salud, y aunque ambos presidentes frecuentemente se apoyan de manera verbal, la mayoría de los acuerdos pactados permanecen solo en papel.

En septiembre de 2008, Correa visitó Teherán y acordó construir una refinería de petróleo y una planta petroquímica en Ecuador con apoyo de Irán y Venezuela. En esa ocasión también pactaron que los trabajadores petroleros ecuatorianos se capacitaran en Irán, además de recibir la ayuda de ese país para mantener los complejos en Ecuador. Teherán también ofreció construir una clínica, proporcionar capacitación médica y exportar medicinas al país.

Mientras tanto, el presidente de la Cámara de Comercio de Quito, Blasco Peñaherrera, expresó su temor de que la visita de Ahmadineyad deteriore las relaciones comerciales de su país con EE UU o la Unión Europea. Pablo Dávila, presidentre ejecutivo de la Cámara de Industrias y Producción de Quito, se expresó en el mismo sentido. Además, añadió que las exportaciones a Irán entre enero y octubre de 2011 (los datos más recientes disponibles) solo alcanzaron los 975 000 dólares, menos del 0.1 por ciento del total de exportaciones de Ecuador. Cuba, a pesar de las acciones recientes realizadas por el gobierno de Raúl Castro, aún de la mano de Fidel, como permitir a los habitantes de la isla la compra de una propiedad o un automóvil (algo difícil para los cubanos) y permitirles trabajar por cuenta propia (pequeños negocios), sigue siendo un país aislado de la comunidad internacional con un pueblo reprimido.

Pese a ello, las relaciones entre Irán y la isla han aumentado en la última década, y Ahmadineyad otorgó una línea de crédito de 700 millones de dólares a Cuba, aunque casi no la ha aprovechado más que para comprar 750 vagones de tren de Irán para modernizar el deteriorado sistema ferroviario de la isla. El comercio total entre ambos países en 2009, que es el último año para el cual existen estadísticas, fue de 27 millones de dólares, de acuerdo con el gobierno cubano.

Ambos gobiernos también se apoyan de palabra: Teherán critica regularmente el embargo estadounidense a Cuba y La Habana defiende el programa nuclear de Irán oponiéndose a las sanciones internacionales contra este país.

Sin embargo, parece ser que el verdadero beneficiario de estas relaciones es Ahmadineyad, no los países a los que llama sus aliados. Pero al querer demostrar que cuenta con cuatro amigos en Occidente, solo subraya el hecho de que no puede acercarse a sus propios vecinos, mucho menos alresto del mundo.